El peligroso tabú de AMLO con el crédito y la deuda 

Mario Maldonado

La decisión de no tener una tarjeta de crédito es personal. Si López Obrador piensa que es mejor usar efectivo es su elección

Para el presidente Andrés Manuel López Obrador, el crédito y las deudas financieras son un tabú. Más de una vez se ha vanagloriado de que él no usa tarjetas de crédito. En enero de 2019, al inicio del gobierno, ‘presumió’: “No tengo cuentas de cheques, no tengo tarjeta de crédito, pero no de ahora… los bancos tienen antecedentes, tengo mucho tiempo así”, dijo y luego mostró el contenido de su cartera: un billete de 200 pesos y uno de 2 dólares. 

La decisión de no tener una tarjeta de crédito es personal. Si Andrés Manuel López Obrador piensa que es mejor usar efectivo, con todos los riesgos que ello involucra, es su elección. Sin embargo, cuando se trata de un gobierno y sus finanzas públicas, los prejuicios del Presidente se convierten en un gran riesgo. 

La animadversión de AMLO hacia los bancos y otras entidades financieras –la cual tiene parte de su origen en el Fobaproa de los años 90– se ha reflejado en mayores regulaciones para las instituciones, como el tope a las comisiones, y también en la baja participación de la banca de desarrollo en las actividades productivas del sector privado. 

Más delicada aún ha sido la promesa de que México no se endeudaría más durante su gobierno. La deuda pública como porcentaje del PIB creció 24% durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, por lo que la bandera de López Obrador, además de la austeridad republicana, fue la de no elevar el nivel de apalancamiento del país, sino disminuirlo. 

La política presidencial se estrelló con la crisis económica del año pasado. El choque del Covid-19 y sus efectos económicos no inmutaron al Presidente, quien mantuvo su promesa de no contratar nueva deuda ni ocupar la línea de crédito flexible de 47 mil millones de dólares que México tiene disponible con el Fondo Monetario Internacional (FMI), y por la cual paga cerca de 150 millones de dólares para mantenerla abierta. 

El resultado de la obstinación fue una caída de 8.5% de la economía, la pérdida de 3 millones de empleos y el cierre de un millón de empresas. Por si fuera poco, la deuda sí aumentó en 7.3 puntos porcentuales y pasó a representar 52.3% del PIB. 

La desesperación del Presidente por lograr lo que prometió durante su campaña lo llevó a criticar al Banco de México, una institución autónoma cuya independencia mantiene en buena medida la estabilidad financiera del país. López Obrador reprochó al banco central no haber entregado al gobierno los remanentes de operación de las reservas internacionales producto de la depreciación del peso frente al dólar. 

Los integrantes de la Junta de Gobierno de Banxico, entre ellos el gobernador Alejandro Díaz de León y los dos subgobernadores propuestos por el Presidente, Jonathan Heath Gerardo Esquivel, explicaron que por ley los 165 mil millones de pesos obtenidos tenían que ser destinados a la amortización de pérdidas acumuladas de ejercicios anteriores y a incrementar las reservas de capital. 

El Presidente se cabreó. Recriminó a Banxico por “no dar información al pueblo” y tachó a sus integrantes de ser una “casta divina”. 

La más reciente afrenta contra Banxico se dio hace unos días, cuando el Presidente se enteró que el FMI extendió 12 mil millones de dólares a México por Derechos Especiales de Giro. López Obrador pidió que se usaran para pagar deuda pública de México, pero su exasesor económico, Gerardo Esquivel, explicó en Twitter que no se podía por ley. 

Ayer el Presidente, quien fácilmente desconoce a cualquiera de sus amigos, aliados o excolaboradores, lo tildó de “ultra tecnócrata” y de tener una mentalidad “cuadrada”. 

Las descalificaciones del Presidente a veces pueden pasar por anecdóticas, pero cuando se trata de la autonomía del Banco de México, de la estabilidad del sistema financiero y de la economía nacional, la visión sesgada, prejuiciosa y poco informada del Presidente se vuelve muy peligrosa. 

Se disculpa secretario de Marina 

De reconocerse, la disculpa pública que ofreció ayer el secretario de Marina, Rafael Ojeda, por las declaraciones del 21 de mayo pasado en contra de los integrantes del Poder Judicial de la Federación, cuando señaló que al parecer el “enemigo está en el Poder Judicial”. 

“Me atrevo a pedir una disculpa pública a quien se lo merezca, porque creo que es necesario para que nos entendamos, que a través de esta plática que vamos a tener logremos entendernos mutuamente y, sobre todo, logremos aterrizar lo que estamos buscando, que es la justicia para todos nuestros conciudadanos”, dijo el Almirante. 

La disculpa pública la realizó ante el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y del Consejo de la Judicatura Federal, Arturo Zaldívar. Frente a integrantes de la Semar, el ministro subrayó que “en una democracia constitucional de derecho, el fin no justifica los medios. El combate y la delincuencia se persiguen a través de los métodos de la democracia y sólo mediante éstos”, dijo. 

Añadió que las autoridades e instituciones del Estado no están enfrentadas, sino que tienen funciones y responsabilidades distintas, “pero no contrapuestas”. Zaldívar dijo que aspira a consolidar el diálogo constructivo que se tiene con la Secretaría de Marina, ya que cada día enfrentan una delincuencia cada vez más violenta y desafiante, lo cual es muy cierto. 

Viene choque de Bonilla con Nahle 

En próximos días se vislumbra un encontronazo entre el todavía gobernador de Baja California, Jaime Bonilla, y la secretaria de Energía, Rocío Nahle, debido a que la administración del primero dio su aval para la licitación y construcción de una central eléctrica fotovoltaica en ese estado, a pesar de no contar con los permisos de la Sener, de la CRE y de la Semarnat. 

Al exsecretario de Hacienda de Bonilla, Rodolfo Castro Valdez, se le hizo fácil lanzar el concurso en el que se dio como ganadora a la compañía Next Energy de México, S.A. de C.V., por lo que ya fue denunciado ante la Secretaría de la Función Pública local y podría ser inhabilitado para ejercer cargos públicos. 

No obstante, comentan en el equipo de la gobernadora electa, Marina del Pilar, que el problema ya no será para ella, sino para su homólogo de Sonora, Alfonso Durazo, puesto que el exfuncionario bonillista ahora está metido en la transición del gobierno del estado vecino. 

 
@MarioMal 
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