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El odio de AMLO contra las empresas energéticas

Mario Maldonado

Más que querer rescatar a Pemex y CFE, Andrés Manuel López Obrador tiene una animadversión clara con exfuncionarios de gobiernos neoliberales

Más que querer rescatar a Pemex y CFE, el presidente Andrés Manuel López Obrador tiene una animadversión con las empresas privadas del sector energético, si no es que un odio profundo, no sólo porque a su juicio hacen grandes negocios explotando los recursos del país, sino porque varios exfuncionarios del “periodo neoliberal” se han unido a sus filas como consejeros. 

“A mí no me paga Repsol, a mí me pagan los mexicanos y por eso tengo que defender el interés público”, dijo el sábado el Presidente de gira por Coahuila, en una respuesta a la carta que enviaron legisladores estadounidenses al presidente Donald Trump, quejándose de la política energética de México y el trato privilegiado a Pemex y CFE, el cual, según los 43 congresistas, transgrede el acuerdo comercial vigente (T-MEC). 

Los legisladores, republicanos y demócratas, argumentan que la obstrucción a las empresas privadas afecta la inversión de miles de millones de dólares de firmas estadounidenses en México. En respuesta, el presidente López Obrador aseguró que los contratos vigentes con empresas privadas se van a respetar, aunque los nuevos negocios tanto en hidrocarburos como en electricidad los tendrán Pemex y CFE. 

La referencia de AMLO a la empresa Repsol no es nueva. Desde mucho antes de llegar a la Presidencia criticó que la exsecretaria de Energía con Felipe Calderón, Georgina Kessel, y el propio expresidente, hayan sido consejeros de la firma española de la que Pemex ha sido, de manera desafortunada, su socio en dos ocasiones. 

La carta de los legisladores se suma a los comentarios del presidente de otra empresa de capital español, Iberdrola, en torno a la certeza jurídica y política para invertir en el país. La semana pasada, Ignacio Sánchez Galán, presidente ejecutivo de la compañía, descartó nuevas inversiones hasta que se aclare el marco regulatorio. La firma, que es la mayor generadora de electricidad en el país después de la CFE, anunció al inicio del gobierno inversiones por 5 mil millones de dólares para nuevos proyectos entre 2019 y 2024, los cuales, muchos de ellos, ya no ejecutará. 

En Iberdrola, Felipe Calderón también fue consejero de una de sus filiales en Estados Unidos denominada Avangrid, tras dejar la Presidencia. Además, el actual presidente de Iberdrola en México, Sergio Alcocer, fue su subsecretario para América del Norte el sexenio pasado, con José Antonio Meade

A ninguna de estas compañías debería sorprender que el Presidente las quiera marginar por los supuestos grandes negocios que hacen en México de la mano de exfuncionarios públicos de alto nivel. AMLO encargó al director de la CFE, Manuel Bartlett, ‘balconear’ la relación de exsecretarios de Estado y exdirectores de las empresas paraestatales con firmas privadas del sector energético, entre ellos José Córdoba Montoya, Jesús Reyes Heroles, Carlos Ruiz Sacristán, Luis Téllez, Alfredo Elías Ayub, Jordi Herrera Alejandro Fleming

“Ellos participaron en el proceso de privatización (de Pemex y CFE), apoyando a empresas privadas como asesores en un absoluto conflicto de intereses con lo que han representado”, dijo en aquella ocasión Bartlett.

Así que más que querer rescatar y darles de nuevo un rol preponderante en el sector energético a Pemex y CFE, Andrés Manuel López Obrador tiene una animadversión clara con los exfuncionarios de los gobiernos neoliberales. Si esto va a tener repercusiones en la relación bilateral de México con Estados Unidos y la Unión Europea, o si incluso generará controversias y pleitos legales en tribunales internacionales, al parecer le tiene sin cuidado al Presidente. 
 

Posdata

 
¿Qué harán las empresas energéticas que tienen en sus filas a exfuncionarios de gobierno, que si bien en una primera instancia les beneficiaron ahora les generan más problemas que utilidad? 
 

La mano de Gatell en el Hospital Español

La mano del subsecretario Hugo López-Gatell está por todos lados, hasta en los hospitales privados, como el Hospital Español, donde uno de sus principales médicos, José Juan Donís Hernández, quien es director del departamento de Infectología, es de sus mejores amigos y además comulga con la 4T. 

Donís Hernández, presidente de la Asociación Mexicana de Infectología y Microbiología clínica, fue quien atendió personalmente a la expresidenta de Morena, Yeidckol Polevnsky, en el Hospital Español, y otras personas recomendadas por López-Gatell. Hasta aquí todo bien, si no es porque al inicio de la pandemia, el subsecretario de Salud envió a médicos cubanos al hospital privado a supervisar los tratamientos de Covid-19, pero sobre todo a vigilar que no se hicieran pruebas a diestra y siniestra, como se planteó en la estrategia inicial contra el coronavirus. 

 
Correo: [email protected] gmail.com
Twitter: @MarioMal

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