El ganador de la consulta del domingo

Mario Maldonado

Cualquiera que sea el resultado, servirá al Presidente a legitimar su discurso anticorrupción

En la primera consulta popular que se registra oficialmente en el país ya está definido quién será el gran ganador. Cualquiera que sea el resultado, servirá a los planes del presidente Andrés Manuel López Obrador para legitimar su discurso de lucha contra la corrupción, señalando los grandes crímenes del pasado; también para desaparecer al INE por supuestamente intentar sabotear el ejercicio, y para garantizar que la consulta de revocación de mandato sea una realidad en 2022, incluso con un muy bajo presupuesto.

Los procesos en los que el propio gobierno era el escrutador o el método de consulta a mano alzada –que el Presidente puso en práctica en algunas decisiones como contestar a los ataques en redes sociales de Donald Trump, cancelar la construcción de un metrobús en Durango o la planta de Constellation Brands en Baja California– serán sustituidos por un modelo que respalda la Constitución y que organiza un organismo autónomo.

No obstante, la consulta impulsada por el Presidente representa para el organismo que preside Lorenzo Córdova un escenario que difícilmente podrá superar, toda vez que, de no lograr una participación de 40% del padrón electoral, será señalado como culpable del sabotaje y, de alcanzar los objetivos de la convocatoria, demostrará al mismo tiempo que puede organizar este tipo de ejercicios con poco más de 500 millones de pesos.

El esfuerzo que hizo el INE para destinar el remanente de sus 19 mil millones de presupuesto para 2021 es un arma de doble filo, ya que prácticamente estaría confirmando que puede hacer más con menos, tal como lo dice reiteradamente desde su conferencia matutina López Obrador. Nuevamente, el Presidente es el único ganador.

A futuro, la danza de números definiría el presupuesto con el que se realizará la consulta para la Revocación de Mandato, aprobada por el Congreso de la Unión en noviembre de 2019 y programada para marzo de 2022. El INE ha calculado para ese ejercicio una bolsa de 9 mil millones de pesos, debido a que los resultados de la pregunta que llegará a los ciudadanos son comparables con los de una elección federal y, por tanto, al presupuesto se le debe dar el mismo trato.

La discusión sobre estos recursos está programada para los últimos meses del año, cuando la nueva Cámara de Diputados defina el Presupuesto de Egresos de la Federación para 2022. Pero el escenario para asegurar esa bolsa se observa por demás complicado, en especial cuando el propio INE tiene comprometida su existencia si Morena logra captar los votos necesarios para concretar una reforma constitucional.

El objetivo de la consulta tiene entonces muchas implicaciones para el futuro y muy poco de consecuencias hacia los actores que el propio gobierno y su partido Morena colocan como los protagonistas –o villanos– de esta historia: los expresidentes. En realidad, desde el punto de vista jurídico el resultado no sería de mayor trascendencia, ya que la mayoría de los delitos por los que se podría llevar ante tribunales a los exmandatarios, como corrupción o lavado de dinero, ya prescribieron, al menos en el caso de Carlos SalinasErnesto Zedillo y Vicente Fox.

El único delito que seguiría vigente sería el de desaparición forzada de personas, al no tener este una fecha de vencimiento. De ahí que hayan surgido propuestas como la creación de una comisión de la verdad, en caso de que el resultado de la consulta sea afirmativo, que se encargue de investigar a los expresidentes y revelar los posibles actos de corrupción en los que pudieran haber participado.
También están sobre la mesa los delitos de los funcionarios de la administración de Enrique Peña Nieto, algunos de los cuales aún están a tiempo de judicializarse e incluso para llevar a prisión a quienes cometieron delitos.

Queda claro quién es el único ganador de la consulta del domingo.

Concamin, con pocas opciones

No será fácil que de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin) salga humo blanco a la hora de elegir al reemplazo de Francisco Cervantes, pues sus integrantes están lejos del consenso, aun cuando hay varios que quieren colocarse como la opción más atractiva.

El perfil a elegir deberá mostrar carácter y propuestas ante la pandemia, pero parece que quienes se han interesado no han destacado precisamente por dar soporte a sus agremiados. Por ejemplo, Ramón Beltrán, que como líder de la Cámara Nacional del Aluminio, reconoció que al cierre de 2020 se esperaba una caída de 40% en sus crecimientos anuales, así como la pérdida de 60 mil empleos, sobre todo por las bajas en la demanda de la industria aeroespacial, automotriz y de construcción, que se posicionan como los principales consumidores de este metal.

Otros de los candidatos son el presidente de la Comisión de Financiamiento de la Concamin, Netzahualcóyotl Salvatierra López, así como a uno de los exdirectivos de FEMSA, Alejandro Malagón; sin embargo, ninguno es una opción para la industria privada en estos momentos, pues no se ha sabido extender lazos de trabajo y conseguir consensos con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador para generar resultados.

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