Delfina, Texcoco y la estrategia de Atlacomulco

El apego que le tiene al Presidente le dio a Delfina una segunda oportunidad. El camino, sin embargo, está lleno de piedras, sorpresas y posibles traiciones

delfina gomez
Nación 05/08/2022 03:00 Actualizada 03:01
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La apuesta de la 4T está cantada en el Estado de México: Delfina Gómez va a ser su candidata en la elección del 2023 para intentar desplazar al Grupo Atlacomulco del poder. La experiencia del 2018, cuando la maestra se quedó a 170 mil votos del triunfo, y el apego que le tiene el presidente Andrés Manuel López Obrador le dieron una segunda oportunidad. El camino, sin embargo, está lleno de piedras, sorpresas y posibles traiciones.

La adelantada candidatura de la secretaria de Educación Pública deja suelto y despreciado al aspirante que fundó y aún controla uno de los más grandes grupos políticos de izquierda en el territorio: su mentor Higinio Martínez, quien ya ha dado muestras en el pasado de que puede ceder a la traición.

El riesgo lo tiene bien calculado López Obrador, por lo que el pasado miércoles, un día antes de que se presentaran públicamente los resultados de las encuestas para elegir al “Coordinador de los Comités de Defensa de la 4T en el Edomex”, Martínez fue llamado a Palacio Nacional para informarle la voluntad inamovible de los votantes y del Presidente.

El anuncio estuvo acompañado de una advertencia, en el sentido de que el Grupo de Acción Política, el famoso GAP, deberá aceptar y alinearse a estas decisiones, pues hay sospechas respecto a que esta organización en realidad terminó dando la espalda a la candidata de Morena en el 2017, con acciones y omisiones que permitieron una operación que derivó en la victoria del PRI.

Nada garantiza que en las elecciones del siguiente año no se repita la historia, sobre todo cuando las versiones apuntan a que el semblante del senador al abandonar Palacio Nacional era de profunda molestia, y cuando en el Edomex se asegura que el gobernador Alfredo del Mazo planea meter las manos para mantener a su estado en un tono tricolor, con el impulso a su candidata Alejandra del Moral.

En ese bando, el de los originarios de Atlacomulco, las cosas tampoco se observan sencillas, toda vez que un importante grupo de exgobernadores, encabezados por Arturo Montiel, impulsan desde sus trincheras a la diputada Ana Lilia Herrera, quien peleó también por la candidatura de su partido en 2017 y quedó fuera por uno de los últimos manotazos presidenciales que se dieron desde Los Pinos.

Además, aunque lleve mano en la decisión, el priismo deberá consensuar el perfil de su candidata o candidato con sus aliados de la coalición Va Por México, quienes están dispuestos a poner cierta resistencia para intentar colar a sus propios aspirantes hasta la boleta. Hablamos del caso de Enrique Vargas por el lado del PAN y de Omar Ortega en el del PRD, ambos actuales diputados del congreso local.

El panista Vargas, expresidente municipal de Huixquilucan, es una carta de peso. La bien sabida capacidad económica de su municipio le permitió –y le sigue permitiendo, porque su esposa Romina Contreras es la actual alcaldesa en esa plaza– colocarse con posibilidades reales de llegar al Ejecutivo estatal. Sus contras serían una serie de relaciones personales que podrían convertirse en escándalos.

El otro perfil con posibilidades viene del Movimiento Ciudadano. El experredista Juan Zepeda –quien fue en realidad quien le echó a perder el triunfo a Delfina en 2018– ya demostró hace seis años que tiene posibilidades de crecer en su tierra, y de convertirse en gobernador si se consigue sumar a su nuevo instituto político a la alianza que busca retener el estado. Su líder Dante Delgado negocia con el PRI de Atlacomulco y el PAN una alianza para ir en coalición. La idea es ceder en el Edomex a cambio de que Movimiento Ciudadano ceda en la CDMX y en la presidencial de 2024.

Posdata

Al rojo vivo están los jaloneos por la sucesión de la presidencia de la Mesa Directiva del Senado, que cambiará el último día de agosto. El presidente de la Junta de Coordinación Política, Ricardo Monreal, impulsa a Alejandro Armenta, y en una de esas la busca él mismo. Está enfrentado con su paisano, José Narro, quien opera con los duros de Morena para quedarse ese puesto que dejará Olga Sánchez Cordero. También la quiere un eclipsado y desgastado Gabriel García, otrora poderoso coordinador de los delegados estatales de Morena. La pregunta que se hacen muchos es si Monreal pierde esa posición será el punto de quiebre definitivo con el partido y el movimiento, o se quedaría como coordinador de los senadores morenistas hasta el próximo año. Otra pugna interna. 
 

@MarioMal

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