CDMX y AICM: turismo, eventos y pésima infraestructura

El gobierno de Claudia Sheinbaum no ha realizado una sola obra que coadyuve a la movilidad integral de los dos aeropuertos

Mario Maldonado
Cartera 08/11/2021 03:00 Actualizada 11:37
Guardando favorito...

Este fin de semana fue clave para la reactivación económica de la Ciudad de México. La Fórmula 1 atrajo a decenas de miles de visitantes nacionales e internacionales, lo que generará beneficios económicos, pero también evidenció las terribles carencias de infraestructura en la capital.

La F1 dio el banderazo de salida a la reactivación de uno de los sectores económicos más importantes del país, el turismo, actividad que antes de la pandemia ya representaba el porcentaje más importante del PIB nacional.

La Ciudad de México es una de las receptoras más relevantes de turistas locales y extranjeros, lo cual representa el factor más importante de su economía. Es una ciudad que se enorgullece por “tenerlo todo”, con su vocación de servicios.

El Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) es la entrada natural de millones de turistas, nacionales y extranjeros, y es también un aeropuerto caótico y nadie parece tener interés en mejorarlo.

Filas interminables para acceder y luego para hacer el “check-in” en los módulos de aerolíneas, después de haber pasado por el largo proceso para realizar una prueba Covid y registrar los datos en aplicaciones que la mayoría de las veces no funcionan.

El acceso a las salas pasa por varios filtros estrechos, uno más que otro, y el proceso de seguridad resulta eterno ante la falta de espacio para abrir un número mayor de líneas.

El AICM ya no es sostenible por sí solo. Es por eso que se recibe con expectativa la apertura del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA/Santa Lucía), previsto para ser inaugurado el 21 de marzo de 2022. La mala noticia es que no va a funcionar. En términos aeronáuticos, no se han despejado todas las dudas y, pese a que dos aerolíneas nacionales anunciaron la apertura de rutas, el problema radica en la conectividad.

Paradójicamente, el inconveniente mayor es la conectividad terrestre. La única forma en que dos aeropuertos destinados a trabajar coordinadamente funcionen es que puedan interactuar de forma dinámica, moviendo pasajeros, carga y equipaje de forma eficiente.

Esa solución hoy no existe, y se ha convertido en el gran reto de la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador. No tiene sentido inaugurar un aeropuerto destinado a trabajar dinámicamente con otro, si el tiempo y los costos de traslado entre ambos son completamente inciertos.

El Estado de México ha hecho su parte. La red vial, proyectada y construida desde hace años en toda esa zona, garantiza la movilidad desde la periferia de Santa Lucía. El problema entonces es el centro. Es decir, la deuda en ese sentido queda en la Ciudad de México.

El gobierno de Claudia Sheinbaum no ha realizado una sola obra que coadyuve a la movilidad integral de los dos aeropuertos.

Todavía hay tiempo -cada vez menos- y el Gran Premio de México ha evidenciado con su afluencia que el destino alcanzó al AICM y que hoy, más que nunca, los viajeros requieren una solución integral, que rebasa el tema aeronáutico y se enfoca ahora a la conectividad de los dos aeropuertos.
 

Mariasun y Abilia

Abilia, la compañía inmobiliaria que encabeza la empresaria Mariasun Aramburuzabala anunció hace poco más de dos años una limpia de ejecutivos que habrían incurrido en irregularidades y administración desleal.

Los funcionarios fueron despedidos y se les iniciaron procesos legales federales que siguen su curso; algunos de estos personajes ya habrían celebrado acuerdos reparatorios.
Fiel a su estilo, la empresaria no quitó el dedo del renglón y sigue con todo cuidado el asunto. Hace unos días, un Tribunal Federal ordenó la vinculación a proceso de Guillermo BuitanoPablo Guzzo y Rolando Alba, quienes fungían como director general, director de comercialización y director financiero de Abilia, respectivamente, y, según nos dicen, hay más acusaciones en puerta en contra de éstos y otros ex funcionarios no solamente en FGR sino también en la Fiscalía capitalina a cargo de Ernestina Godoy.
 

La boda en Antigua

La boda entre el titular de la UIF, Santiago Nieto, y la consejera electoral, Carla Humphrey, en Antigua, Guatemala, terminó siendo más noticia que lo que se pretendía por la destitución de la secretaria de Turismo de la CDMX, Paola Félix.

La exsecretaria fue una de los 300 invitados que acudieron a la boda que se celebró en el Hotel Santo Domingo, a la que también acudieron políticos de diferentes corrientes, como la gobernadora morenista de Campeche, Layda Sansores, y el gobernador panista de Querétaro, Mauricio Kuri; el exgobernador priísta de Sinaloa, Quirino Ordaz; la ministra Yasmín Esquivel y su esposo José María Riobóo, así como el presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Sergio Gutiérrez Luna.

No acudieron ni a la ceremonia ni al festejo el canciller Marcelo Ebrard, el administrador General de Aduanas, Horacio Duarte, o la fiscal Especial de Combate a la Corrupción, María de la Luz Mijangos, y su pareja, el extitular del Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado, Jaime Cárdenas. En las 30 mesas que se dispusieron sobre el salón de fiestas, predominaron amigos y familiares de la pareja.

Tampoco fue invitado al evento, como se mencionó constantemente durante la semana, el presidente de Guatemala, Alejandro Giammattei. El menú, eso sí, fue cocinado por el chef guatemalteco del hotel con platillos típicos, como el asado de tira de plato fuerte y los ravioles rellenos de queso; también el postre de chilcayota.

Santiago Nieto y Carla Humphrey decidieron casarse en Guatemala por una razón personal: hace 11 años, la madre de Nieto, la antropóloga Aurora Castillo Escalona, sufrió una embolia en la ciudad de Antigua que le produjo muerte cerebral. Nieto no había regresado a ese lugar hasta que su pareja le propuso realizar ahí la boda.

También se buscó no caer en suntuosidades en la celebración. Si bien la fiesta se llevó a cabo con una producción y logística importante, no fue una boda fastuosa.

No hubo en el evento grupos musicales de renombre o personalidades del espectáculo; amenizó el baile un DJ de Guatemala. No se sirvió champagne, sino que se acompañó la cena con vino tinto de origen mexicano.

Respecto al transporte y hospedaje, tanto los novios como la mayoría de los invitados viajaron en vuelo comercial; no se incluyó en la invitación ningún gasto para los asistentes, quienes tuvieron que reservar por su cuenta habitación en el Hotel Santo Domingo.

La discreción que buscaron Nieto y Humphrey, de no tener una difusión mediática de su evento -no vendieron la exclusiva de su enlace a alguna revista de sociales o del espectáculo-, y la solicitud a los invitados de ser discretos, no se reflejó en las publicaciones en redes sociales de la exsecretaria de Turismo, Paola Félix.
 

Diputado incómodo

Cuauhtémoc Ochoa logró lo que pocos políticos en la Cuarta Transformación. De manera unánime fue criticado y boicoteado por ‘calentar’ la elección en Hidalgo, en donde busca ser considerado como candidato para gobernador en 2022, en sustitución de Omar Fayad.

Y es que en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador no pasa desapercibido su historial como subsecretario en el sexenio de Enrique Peña Nieto, además de que es considerado amigo íntimo de Miguel Osorio Chong. Al parecer de poco o nada le sirvió saltar como diputado del Partido Verde a Morena, pues se dice que hasta al dirigente Mario Delgado le incomoda su protagonismo político y su ímpetu por adelantarse a los tiempos para definir a los candidatos que competirán en las elecciones del próximo año.

 

Comentarios