Suscríbete

Apagones: incapacidad y soberbia del gobierno

Mario Maldonado

Es el síndrome del gobernante que promete, pero que no sabe ejecutar; o bien del que trae la brújula perdida. Ambos parecen casos de lo que sucede en el sector energético

Como si se tratara de un presagio de lo que serán los próximos años si se aprueba la contrarreforma que pretende el presidente Andrés Manuel López Obrador, los apagones eléctricos ocurridos en los últimos meses evidencian que la política energética del gobierno está errada y va a afectar por igual a empresas, consumidores y a la economía en su conjunto.

López Obrador aseguró que en su gobierno no habría gasolinazos ni apagones, pero nada más en enero de este año el precio de la gasolina Magna escaló casi 8% y la Comisión Federal de Electricidad acumuló este fin de semana por lo menos ochos apagones masivos. Es el síndrome del gobernante que promete, pero que no sabe ejecutar; o bien del que trae la brújula perdida. Ambos parecen ser los casos de lo que sucede en el sector energético mexicano.

El salto al pasado (o al vacío) que promueve el gobierno de AMLO no sólo le ha costado caro al país (casi 2 billones de pesos inyectados a Pemex y CFE), sino que amenaza con trastocar la estabilidad económica y financiera del país.

Por un lado, la apuesta a una nueva refinería para que México deje de vender petróleo al exterior y lo procese internamente suena como un balazo en el pie, toda vez que la exportación de crudo sigue generando cerca de 15% del presupuesto federal. Por el otro, desplazar a los generadores de energías renovables para devolverle a CFE el monopolio de la electricidad sucia y cara tendrá afectaciones para la inversión privada y los consumidores, como lo vimos este fin de semana.

Empecemos por decir que Manuel Bartlett, director de la CFE, empezó mal en la 4T, tras recibir críticas de la ahora secretaria de Economía, Tatiana Clouthier, por su turbio pasado. Luego vinieron las desafortunadas negociaciones con las empresas de gasoductos, los apagones masivos, los escándalos por sus múltiples propiedades y los contratos públicos de su hijo… y así hasta llegar al lunes pasado, cuando culpó a las tormentas de nieve de Texas del apagón que afectó a casi 5 millones de consumidores en el país.

Resulta que CFE importa más de 90% del gas natural que requiere para generar 70% de la electricidad en México. La mayoría de esta materia prima viene de Texas, estado donde su consumo y su precio se han disparado por las nevadas. Pero el problema es la planeación financiera y el control de riesgos. Es impensable que no se haya anticipado una situación como esta, con reservas y coberturas de gas. Más aún, la Secretaría de Energía, de Rocío Nahle, desechó dos proyectos de almacenamiento que se plantearon desde el gobierno anterior.

En el Programa Sectorial 2019-2024, la Sener considera la necesidad de ‘evaluar’ la incorporación de nueva infraestructura para el suministro de gas natural a la red nacional de gasoductos. Pero se quedó en eso: en una evaluación, si es que la hicieron.

Si la secretaria Nahle estuviera realmente preocupada por la seguridad energética, la confiabilidad, continuidad y calidad del sistema eléctrico habría procurado una política de producción y almacenamiento de gas natural, o por lo menos se hubieran quitado de la cabeza la idea absurda de prohibir el fracking y condenar al país a depender de los insumos de Estados Unidos.

Ayer el Centro Nacional de Control de Energía informó que los cortes de luz afectarán a 23 estados. Hasta la tarde del martes un millón de clientes de la CFE seguían sin energía.

Las crisis en el sector eléctrico y de hidrocarburos (¿se acuerdan del desabasto de gasolina por el supuesto combate al huachicol?) exhiben la incapacidad del gobierno para tratar con asuntos técnicos, de prevención y planeación, y la soberbia de no admitir y corregir sus errores.

 

[email protected]
Twitter:@MarioMal

TEMAS RELACIONADOS
Guardando favorito...

Comentarios