AMLO: el arte de someter al poder económico

Mario Maldonado

Andrés Manuel López Obrador tiene sometido al poder económico de México. A los empresarios y a todos aquellos barones del dinero que solían poner de rodillas a los secretarios de Estado y al propio Presidente de la República, un tabasqueño de 65 años los tiene ahora desarmados, desesperados, como no habían estado en los últimos 35 años.

Reuniones, visitas al Palacio (donde vive el Presidente), comidas y supuestos acuerdos entre la iniciativa privada y Andrés Manuel López Obrador suceden casi todas las semanas, y nada: la economía sigue estancada, las promesas de inversión no se ejecutan y los fondos extranjeros pagan por ver antes de tomar decisiones sobre su dinero en México.

El Presidente sabe muy bien lo que los magnates se han de repetir todas las mañanas cuando se miran al espejo: que por más que las cosas vayan mal, no van a llevarse sus empresas y negocios a otro lado, simple y sencillamente porque no pueden.

¿Qué van a hacer los multimillonarios mineros Germán Larrea y Alberto Baillères? ¿Llevarse sus minas a otro lado? ¿Qué van a hacer los dueños de FEMSA, Eva Gonda y José Antonio Fernández, o los de Lala, encabezados por Eduardo Tricio? ¿Llevarse sus Oxxos y su producción de leche a Estados Unidos? ¿Qué va a hacer Carlos Slim con Telmex y Telcel? ¿Venderlos a la CFE Telecomm para que, ahora sí, lleve internet a todos los rincones de México? ¿Y Ricardo Salinas Pliego, quien ayer se reunió con el Presidente? ¿Va a trasladar a Elektra y Banco Azteca a Brasil o va a llevarse la concesión de TV Azteca a Estados Unidos? La respuesta es no: se van a quedar en México y van a jugar con las reglas que plantee el gobierno.

Esta realidad, así de cruda, la comenta el Presidente con su equipo económico-financiero. Y por eso su discurso anti-neoliberal y el de anteponer el poder político sobre el económico no lo ha sacado de su agenda de gobierno. “No nos vamos a someter a lo que dicten los mercados ni el poder económico”, dijo en su toma de protesta. “Eso ya se acabó”, los retó.

La cancelación del aeropuerto de Texcoco fue apenas el primero de varios golpes sobre la mesa. Y cuando Andrés Manuel dice que quien manda aquí es el pueblo se refiere a él: el Presidente más votado y legitimado de la historia, cuyo poder político le alcanza para jugar a las fuercitas con los empresarios y los inversionistas extranjeros.

Así, las amenazas de regular las comisiones de los bancos, quitarle las concesiones a las mineras, crear una empresa estatal de telecomunicaciones, concentrar las compras de gobierno –específicamente las del sector salud– aprobar la ley de extinción de dominio, cancelar la compensación universal de impuestos y las condonaciones fiscales han sido suficientes para poner a raya a los empresarios que no quieran sumarse a su gobierno u oponen resistencia. “Por las buenas o por las malas”, parece decirle a los hombres del dinero Andrés Manuel López Obrador, quien los recibe casi siempre que se lo piden, pero es implacable a la hora de exhibirlos o ‘castigarlos’.

Un ejemplo reciente es la lista negra que obtuvo la organización Fundar, luego de cuatro años de que el Servicio de Administración Tributaria se negara a transparentar, con nombres y montos, a quienes se han beneficiado de las condonaciones fiscales. “El verdadero huachicol de cuello blanco”, los tundió en mayo pasado.

“Es un privilegio ofensivo”, agregó en septiembre durante su mensaje del Primer Informe de Gobierno, donde anunció que por decreto presidencial se canceló la condonación de impuestos a grandes corporaciones empresariales y financieras.

La ‘lista negra’ del SAT incluye a artistas, equipos de futbol, cantantes recién fallecidos e incluso personas cercanas a López Obrador, como la presidenta de Morena, Yeidckol Polevnsky; pero sobre todo exhibe a empresarios; algunos, incluso, forman parte de su Consejo Asesor, como Ricardo Salinas Pliego y Carlos Hank Rhon.

El Presidente tiene sometido el poder económico, tal y como lo planeó. ¿Qué sigue?

Compras dudosas en la PF. Hace tres meses, el presidente Andrés Manuel López Obrador advirtió la existencia de actos de corrupción relacionados con las compras realizadas desde la Policía Federal, órgano que desde este martes inició la transferencia de recursos humanos, materiales y financieros a la Guardia Nacional, a cargo de Luis Rodríguez Bucio. Sobre los avances de las indagaciones, personas cercanas al caso explican que pronto se darán a conocer más detalles relacionados con gastos excesivos e influyentismo, en los que estaría implicado el director de Recursos Materiales de la dependencia, Alejandro González.
SCT, en deuda. La Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), al mando de Javier Jiménez Espriú, no ha dado mucho de qué hablar recientemente en lo que hace a su política en materia de infraestructura y telecomunicaciones, pero sí porque adeuda, entre otras cosas, 12 millones de pesos a la empresa Ocram Seyer, que desde marzo pasado se encarga del servicio de limpieza en sus instalaciones. A este monto se suman día con día gastos financieros por no cumplir con sus obligaciones.

La SCT asegura que el impago recae en una orden del IMSS en contra de la empresa Reisco Operadora de Servicios, que participó conjuntamente con Ocram en la licitación de la que resultaron ganadoras.

 

 

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