AMLO, desesperado por inversión privada

Mario Maldonado

Andrés Manuel López Obrador pasó de la preocupación a la desesperación por la crisis que se configura en el mundo. Aunque no lo exprese en sus giras ni en sus conferencias matutinas, sí lo manifiesta en privado con su gabinete económico, más precisamente con el secretario de Hacienda, Arturo Herrera, a quien llama frecuentemente para preguntarle sobre los efectos de los desplomes de las bolsas y las medidas de estímulo de los bancos centrales y los ministros de finanzas.

La preocupación del Presidente es que en 2020 México va a ligar su segundo año consecutivo con una contracción económica que pondrá al país en una recesión; algo que ni en su peor pesadilla soñó que le sucedería. En una crisis económica no hay dinero que alcance para mantener sus programas sociales, y mucho menos los proyectos de infraestructura que tiene en marcha.

En este orden, los proyectos que si bien desde un inicio no tenían viabilidad, en el entorno actual menos, son: la refinería de Dos Bocas, el aeropuerto de Santa Lucía y el Tren Maya. Con los precios del petróleo a menos de 30 dólares por barril y la amenaza de Arabia Saudita de llevarlos hasta los 12 o 15 dólares, la refinación de petróleo se vuelve más que inviable. Así que si Rocío Nahle sabe contar… que se despida de la refinería.

El aeropuerto de Santa Lucía, en todo caso, debe replantearse, por lo que es muy probable es que se quede como otra terminal satélite del saturado Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. El Tren Maya también tendrá que achicarse y básicamente quedarse en las únicas dos zonas que hacen sentido económico, aunque medioambientalmente siguen teniendo problemas: Quintana Roo y Yucatán.

En medio de la volatilidad financiera que anticipa una crisis mundial, y luego de haber perdido el control de la agenda en México –como lo describió ayer mi colega Salvador García Soto–, Andrés Manuel López Obrador hizo un llamado desesperado a los empresarios a los que criticó a más no poder en el pasado.

Ayer en su conferencia matutina, el Presidente dijo que el tercer hombre más rico del país, Alberto Baillères, le llamó por teléfono para anunciarle nuevas inversiones en minería y petróleo. El multimillonario mexicano era uno de sus villanos favoritos, pues creció sus negocios al amparo de las privatizaciones de su archienemigo Carlos Salinas, pero la realidad es que el magnate de la plata (y fundador del ITAM) tiene casi 7 mil millones de dólares de fortuna personal que mucho servirían en tiempos de crisis.

“Me mandó a decir también, Carlos Slim, que mañana va a hacer un anuncio”, reveló ayer el Presidente. La verdad es que el hombre más rico de México tiene poco que anunciar ya, luego de que en octubre pasado echó todas sus fichas: prometió invertir 100 mil millones de pesos durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador.

Fuentes de la Oficina de la Presidencia dijeron que el anuncio podría ser referente al proyecto Internet Para Todos, aunque también anunciaría inversiones en infraestructura, necesarias ante una baja pronunciada de la actividad económica como la que se anticipa.

La desesperación del Presidente se notará también en el anuncio que quiere hacer este mismo jueves para el sector energético. Alfonso Romo, su jefe de Gabinete, prometió que sería una inversión histórica, cercana a 100 mil millones de dólares en 137 proyectos. La negociación con Rocío Nahle y el director de la CFE, Manuel Bartlett, llevó el anuncio a tiempos extra, pero lo más seguro que AMLO dé un golpe sobre la mesa para apaciguar al dúo de los radicales y se reabra así el sector eléctrico y de hidrocarburos a los privados.

El fin de semana platiqué con el presidente del Consejo Mexicano de Negocios, Antonio Del Valle, quien me dijo que es imperativo para los grandes empresarios del país que se reabra el sector eléctrico, donde más reticencia hay por parte del gobierno (o sea, de Manuel Bartlett). Me dijo también que no planean hacer una especie de “Pacto por México” entre gobierno e iniciativa privada para paliar los efectos de la crisis que se vislumbra. Al menos no hasta que se anuncie el plan de inversiones en el sector energético.

Así que el Presidente, más a punta de dosis de “realismo” –como calificó este lunes su forma de reaccionar ante el coronavirus– que por buena voluntad, está decidido a abrirle el camino a los empresarios para que le ayuden a hacer más llevadera la crisis económica en ciernes. En algún lugar de Palacio Nacional –o de su memoria– debe estar enmarcada aquella frase que le dijo su amigo Carlos Salazar cuando comenzó su gobierno: “Se pueden ganar elecciones sin los empresarios, pero no se puede gobernar sin ellos”.

SAT pide explicación

El SAT de Raquel Buenrostro ordenó a la firma Garden Teas de México S. A. de C.V., y a su propietario Mario Mendívil, explicar el origen de los recursos con los que se hizo de la administración del equipo de futbol Lobos BUAP.

Le hemos platicado en este espacio que en 2018 el empresario pagó 120 millones de pesos a la Universidad Autónoma de Puebla para asegurar la permanencia de la escuadra en la primera división de la Liga MX, y para asumir como contraprestación el control comercial de la franquicia. Pues resulta que no se tiene registro sobre la procedencia de ese dinero, por lo que, a los problemas que Mendívil Blanco tiene por la presunta venta ilegal del equipo, se le suman ahora las indagatorias de la autoridad fiscal.

Economía premia a Arca Continental

La regiomontana Arca Continental, que preside Jorge Santos Reyna, obtuvo el Premio Nacional de Calidad 2020 que otorgan la Secretaría de Economía, de Graciela Márquez, y el Instituto para el Fomento a la Calidad Total.

El premio se debió a la operación de su Planta La Favorita, en Jalisco, misma que tiene un Sistema de Gestión Integral en Piso, que incorpora indicadores de desempeño de las diferentes áreas de la planta, incluyendo la seguridad de los colaboradores, la automatización de procesos, la innovación y la sustentabilidad.

¿Corrupción en CDMX?

A los problemas que ya trae Claudia Sheinbaum se le podría añadir la contratación de limpieza para el Servicio de Transportes Eléctricos de la CDMX, que comanda Guillermo Calderón, pues su empleado Jorge Alberto Avalos, quien de acuerdo con fuentes del sector se estaría aprovechando de su posición como director general de Administración para beneficiar a Tecnolimpieza Delta, proveedora que obtuvo un contrato por 9 millones 753 mil pesos. Y es que entre las irregularidades salta a la vista que las participantes Especialistas en Limpieza Empresarial y Joad Limpieza y Servicios no quisieron ajustar su propuesta económica a pesar de que sólo superaban el presupuesto máximo del organismo por medio millón de pesos, mientras que la ‘ganadora’ lo rebasaba casi por 2 millones 500 mil pesos, por lo que se asegura se simuló la competencia.

 

Twitter: @MarioMal
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