¿En dónde está el Sistema Nacional de Seguridad Pública?

María Elena Morera

“No se tapa el Sol con un dedo, señor presidente”. Esa fue la respuesta que dio la familia Le Barón a López Obrador, luego de que afirmara irresponsablemente que “En México no hay masacres”. Dos días antes de esta ridícula respuesta, el presidente había afirmado en Sonora que “nos llevó tiempo, pero se hizo justicia”, al referirse al asesinato de niñas, niños y mujeres en Bavispe, pues aseguró, “hay 20 detenidos”.

La seguridad pública en México es un desastre. Todos los días vemos notas y más notas con masacres que el presidente se niega a reconocer. El país en el que vive López Obrador no es el país en el que vivimos el resto de las y los mexicanos. “Fuera de la burbuja de Palacio Nacional, el país no está en paz y tranquilidad, señor presidente”, le expresó el periodista Jorge Ramos. Y es cierto. Para no ir más lejos, a unos metros del despacho presidencial, operan con total impunidad grupos de la delincuencia que tienen bajo acecho a los comerciantes del Centro Histórico.

Frente a la evidencia desdeñada por López Obrador, es urgente restablecer y fortalecer los mecanismos institucionales construidos a lo largo de muchos años, y después de muchas luchas ciudadanas, por la seguridad en México. Ejemplo de ello es el Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP). Este Sistema se creó por decreto el 11 de diciembre de 1995. El Sistema Nacional tiene la función, al menos en la Ley, de establecer las acciones y objetivos de la seguridad pública en México, a partir de la coordinación entre instancias, instrumentos, políticas, servicios y acciones a nivel federal, estatal y municipal, bajo la articulación del Secretariado Ejecutivo (SESNSP). Sin embargo, el SNSP no ha cumplido su objetivo; por el contrario, ha servido como ficha política de los gobernantes, y ha sido una forma de centralizar el poder y la toma de decisiones en materia de seguridad desde el Ejecutivo federal. Particularmente en esta administración, el SNSP ha sido relegado aún más a un segundo término, producto de la visión centralizada y militarista que pone en jaque a las instituciones, a las propias Fuerzas Armadas, y a la población.

Causa en Común realizó una investigación para conocer el contenido de 45 de los acuerdos asumidos por el Consejo Nacional de Seguridad Pública (CNSP), órgano superior de decisión del SNSP, en sus sesiones ordinarias de 2012 a 2017. El resultado del análisis fue que los acuerdos son ambiguos y la mayoría no establecen una fecha de cumplimiento o de inicio de implementación de las acciones. Además, se reveló el desinterés e incumplimiento a nivel estatal. A través de las solicitudes de información enviadas para recabar los datos, estados como Guanajuato, Sonora, Tabasco y Durango, por ejemplo, se declararon incompetentes para contestar el cumplimiento de la mayoría de los acuerdos.

El SNSP ha estado ausente en la peor crisis de inseguridad que vive el país. Requerimos que este mecanismo de articulación se rediseñe, tener claro quién hace qué; que deje de ser una simulación, que el CNSP funcione para generar las estrategias, que los gobernadores asuman su responsabilidad; que la toma de decisiones se transparente; que exista un mecanismo claro de evaluación y que obligue a todas las autoridades del Sistema a cumplir en tiempo los acuerdos; que el SESNSP apoye a las secretarias de seguridad a cumplir y audite los fondos asignados; que se dé la voz a la sociedad civil (hay 5 invitados permanentes), no solo como un accesorio, sino con la responsabilidad de participar en el mecanismo de rendición de cuentas; y que los acuerdos, planes y estrategia sean con base en lo que los mexicanos requieren.

La seguridad pública es el problema número 1 que enfrenta el país. No se tapa el sol con un dedo, señor presidente.

(Colaboró Genaro Ahumada)

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