Caborca, anatomía de un Estado desdibujado

La población de Caborca se encuentra sumida en el terror, confiando más en la “buena voluntad” de los criminales, que en el gobernador Durazo

María Elena Morera
Nación 21/05/2022 03:00 Actualizada 03:01
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Heroica Caborca, Sonora, se ganó ese adjetivo en 1948 por los hechos registrados el 6 de abril de 1857, cuando fue escenario de la defensa del suelo mexicano ante la invasión estadounidense de los filibusteros. Hoy en día, esta heroica ciudad es uno de los ejemplos más dramáticos del desdibujamiento del Estado. A las pugnas entre “Los Chapitos” y el grupo de Caro Quintero, por la relevancia geográfica para el trasiego de armas, drogas y migrantes entre México y Estados Unidos, se ha sumado la falta de estrategia del gobierno de López Obrador para combatir la violencia.

La noche del 22 de junio de 2020 al menos 200 personas armadas entraron en camionetas a Caborca. La reportera Araceli Celaya, oriunda de esta ciudad, registró los hechos de horror que vivieron esa noche: “se llevaron a mi esposo, él estaba en la calle con un amigo viendo un video que ya circula en las redes y piensan que los estaba grabando, lo trajeron como 40 minutos, para mi de terror, y lo soltaron, hoy él lo puede contar pero a otros se los llevaron. La autoridad tenía información previa que venía este grupo delictivo y no tuvo capacidad de respuesta… la tónica de nuestras autoridades es tratar de ocultar lo inocultable”.

Ante la inacción de las autoridades, desde hace varios meses algunos familiares de las víctimas han optado por no denunciar y mejor difundir videos pidiendo clemencia a los criminales. Este es el caso de Fernanda, esposa de un hombre que se llevaron el 7 de mayo. En medio de su desperación me comentó lo siguiente: “Mi corazón me dice que Jonathan sigue vivo, pero con el paso de los días se me va quitando la esperanza, tengo mucho dolor, mis niños preguntan mucho por él. Como dije en el video, yo estoy segura de que él no hizo nada malo, trabaja mucho, no tiene un gran sueldo pero la familia nos ayuda con ropa y cosas asi, no necesitamos más.”

Estos videos los difunden en redes sociales o acuden a medios locales como Ariete Caborca, y varias víctimas han regresado. Los familiares dicen que cuando las personas que se los llevaron escuchan los videos, se les abre el corazón y si los torturaron y no obtuvieron nada, a algunos los regresan, lastimados pero vivos. En lo que va del año, los lugareños cuentan al menos a 185 personas secuestradas, de las cuales 43 han regresado a sus hogares. A tres de ellas las regresaron este jueves después de difundir sus videos.

La población de Caborca se encuentra sumida en el terror, confiando más en la “buena voluntad” de los criminales que en el gobernador Alfonso Durazo, que se comprometió en campaña, pero todo está mucho peor. Además, la fiscalía local los revictimiza insinuando que las víctimas tienen relación con los grupos delictivos.

Hay que decir que teóricamente, la naturaleza y razón de ser del Estado depende de tres potestades: el legítimo monopolio del uso de la fuerza, la impartición de justicia y la tributación. Bajo esos términos, es impreciso hablar de México como un Estado fallido, dado que la violencia que vive el país no demerita el funcionamiento de otras instituciones; aún así, queda claro que el Estado no tiene la misma presencia en todos los rincones del país, al contrario, cada vez tenemos un ejemplo más dramático sobre el resultado de la omisión, la incapacidad y la inoperancia de las tres características que definen al Estado. Reflexionemos, ¿qué otras circunstancias tendrían que suceder para que México sea catalogado como Estado fallido?

El lunes pasado se rebasó a nivel nacional el total de 100 mil desaparecidos. Caborca es solo una muestra de la tragedia que se reproduce en todo el país, ¿y el Estado? Desdibujado, simulado y ausente. (Colaboró Angélica Canjura)

Presidenta de Causa en Común

 

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