Hace unos días rindió protesta el doctor Enrique Graue como rector de nuestra máxima casa de estudios para el periodo 2019-2023, después de un procedimiento en el que participaron otros dos estupendos académicos que, sin duda, también hubieran hecho un estupendo papel. La Junta de Gobierno optó por la reelección.

Este nuevo periodo de gestión se asume frente a una nueva crisis que aqueja al sistema universitario en el país, la “financiera”. No sólo se trata de estar al pendiente y defender el presupuesto de la UNAM que está por aprobarse para 2020. Esta vez se tiene que defender la autonomía financiera de las universidades y preservar su valor cultural, histórico, económico y social. Es el momento de salvaguardarla frente a los voraces intentos por mermarla.

Una de las defensas que el doctor Graue Wiechers ha hecho al sistema educativo de la UNAM radica en preservar el examen de admisión. Contraria a la propuesta del Ejecutivo federal, el rector ha dicho que… “la universidad sigue siendo probablemente el primer lugar de aspiración, tanto para escuelas privadas como para públicas; el porcentaje global que cubre el pase reglamentado es poco más de 50% y el resto es a través del examen de selección, de ellos más de 25 o 28% vienen de escuelas públicas”. No olvidemos que el pase reglamentado, también es producto de un examen de admisión a nivel bachillerato.

En su discurso de toma de protesta el rector realizó un llamado a la unión de toda la comunidad universitaria para que, de manera conjunta rechace la violencia, la sinrazón y las ominosas provocaciones que ofenden y lastiman a todas y todos, no solo a las universitarias/os. Recordemos que Ciudad Universitaria es patrimonio cultural de la humanidad y una riqueza de todas/os los mexicanos.

A la UNAM se le defiende sin miedo, con coraje y entendimiento de lo que representa, pero sobre todo con política y acciones inteligentes que la pongan por encima de aquellos que la vandalizan y quieren perjudicar.

En ese sentido, destaca el anuncio hecho para la creación de un órgano, independiente de la Administración Central, que tenga como objeto el respeto a la diversidad y diseñe políticas de igualdad de género en toda la Universidad. Es de celebrarse que para nuestra máxima casa de estudios la igualdad sea considerada una política trasversal en sus acciones y programas, además de que se visualice a la UNAM como un ente capaz de ser ejemplo en la materia, en México y en el mundo.

Como bien se dijo es el tiempo de garantizar el respeto a las mujeres en la Universidad. Tal y como lo dijera nuestro rector: “si hay algún tipo de violencia que no podemos aceptar es que las universitarias sean acosadas o violentadas en su integridad”.

No podemos negar que se ha avanzado con el Protocolo para la Atención de Casos de Violencia de Género, pero no es suficiente. Necesitamos ir por más (José Luis Gallegos y Karina A. Sánchez. Violencia de Género en la UNAM. Limitantes Institucionales. Nexos. Noviembre 15, 2019). Debemos caminar rumbo a medidas de protección y reparación más rápidas e íntegras, además de pensar en una reforma profunda que involucre a las instancias de denuncia y de investigación de casos de violencia, acoso y hostigamiento a estudiantes seleccionadas/os por las propias escuelas o facultades.

Aunado a que necesitamos atender este tipo de violencia con tres grandes acciones: 1) la atención a víctimas debe de estar a cargo de estudiantes y pasantes de Medicina, Psicología, Derecho, Trabajo Social, etcétera; 2) aceptar denuncias anónimas, lo cual se deberá complementar con el diseño de análisis de riesgo para implementar las políticas atinentes y sanciones ejemplares; y 3) las autoridades universitarias ordinarias deben ser la última instancia para conocer de la responsabilidad, pero en el entendido de que las estudiantes y docentes electas/os atenderán cada caso.

¡Urgen políticas de género en la UNAM! Enhorabuena rector Enrique Graue.

México, Pumas, Universidad…


Catedrática de la UNAM. Presidenta de “12624 Consultoras”.
@MC_Alanis

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