La iniciativa de la Reforma Electoral, en todo su proceso, nos mostró claramente algunas debilidades preocupantes para nuestra política. Si no se discute lo enviado, por lo menos deberíamos denunciar la informalidad con la que se llevó el proceso, las desatenciones a órganos del Estado y el desorden.
Y es que por fin llegó la iniciativa anunciada por meses, por semanas, por días y, al final, hasta por horas. Nada más esta manera de tratar las cosas demuestra el poco respeto que se le tiene al Congreso de la Unión y a las legislaturas de los estados. Todos esperando, atentos a los acetatos, diapositivas y presentaciones chafas de un supuesto PowerPoint con faltas de ortografía, discursos cargados de advertencias, profecías, ironías y hasta amenazas.
La iniciativa finalmente presentada –ya no se sabe quién tuvo la iniciativa de decidirse a enviarla-. La leí completa, como debo hacerlo. No esperaba gran cosa, pero de principio a fin tiene mucho que discutirse porque hay temas relevantes, aunque de dudosa intención.
Solo como ejemplo, la exposición de motivos, es un manifiesto de ignorancia, ideologización, promoción de la polarización y la parcialidad. Es una explosión de intereses particulares y, por ello, un desprecio al pueblo de México. En gran parte de su contenido nada tiene que ver con la iniciativa presentada.
No es difícil caer en la cuenta de que se trata de una iniciativa pensada para darle un mensaje claro a los aliados del PT y del Verde. Increíble. El Estado se movió, gastó recursos públicos y desgastó a sus lacayos para decirles al PT y al Verde que ya no los querían, que no pretendían compartirles ni un solo cargo.
Así de claro, en medio de la opacidad con la que se conduce siempre el gobierno de Morena, nos percatamos de que al Poder Ejecutivo no le interesa dialogar, ahora ni con los propios. Y esto último es una debilidad estructural como país.
Un Poder Ejecutivo que no dialoga con el Poder Legislativo, que nunca dialoga con la oposición, ni con los partidos políticos, ni con la sociedad civil, no solo ha dejado de ser democrático, sino que se coloca en situación de debilidad frente a otros países. Ojalá en la Secretaría de Relaciones Exteriores o en la de Gobernación haya quien se atreva a decirle a la Presidenta que no puede aislarse de esa manera.
Pero hay otra cosa. Tal parece que desde el Ejecutivo se nos dijo lo siguiente: “Ahí les dejo la iniciativa, háganle como quieran que Morena sí tiene la mayoría absoluta para el plan B y ya tenemos a la Corte”. Ese ha sido el mensaje que hemos recibido desde la Presidencia de la República. No es un mensaje menor, porque abre todas las posibilidades para “un concierto de inconstitucionalidades” en el que, al parecer, la Corte cumpliría la misión de doblegarse, como se advirtió el pasado viernes en el Frente Amplio Democrático.
Tiempos retadores. No podemos bajar la guardia.
Diputada federal. @Mzavalagc

