En la sesión de la Cámara de Diputados en la que se rechazó la iniciativa de reforma electoral presentada por la Presidenta de México, cada grupo parlamentario presentó un orador para fijar la posición de su fracción. El discurso por parte del PAN quedó bajo la responsabilidad del coordinador de mi grupo parlamentario, el diputado Elías Lixa. Me pareció un discurso espléndido y de buena política.
Mucho podríamos hablar a favor del discurso, pero la coyuntura me obliga a detenerme, en la parte que se refiere a los partidos aliados de Morena que rechazaron la reforma electoral. Al respecto se dijo:
“No, nosotros no somos demócratas de ocasión y por eso tenemos la capacidad de reconocer a otros grupos parlamentarios como los que hoy se manifiestan alejándose de la imposición del régimen. Por eso expresamos total solidaridad con los legisladores que están siendo acosados por sus posiciones políticas”.
Fue una clara referencia tanto al Partido del Trabajo como al Partido Verde. Alguna vez comenté en tribuna que las dictaduras persiguen a la oposición, pero son realmente crueles con aquellos que, siendo sus esclavos, se atreven a defenderse y a ser libres. Y eso fue lo que pasó.
Conforme avanzaba la sesión, las legisladoras y legisladores de esos grupos parlamentarios sintieron el abuso del poder. Eso sí: empezaron con las mujeres. Por ejemplo, a la diputada Lilia Aguilar, del PT de Chihuahua, apenas hace unos días le exhibieron una casa en Chihuahua a su nombre. Se trataba de una casa como les gustan a las izquierdas: cara, grande y lujosa. Igualmente apareció la casa de una senadora del PT de Zacatecas. La propia diputada denunció en la sesión la corrupción de Morena. Y luego nos enteramos que fueron todos regañados porque había más expedientes en contra de los legisladores de esos partidos.
Hace unos días, los diputados de los dos partidos aliados estaban muy molestos porque en donde viven se les estaba acusando de traidores a la patria por el solo hecho de estar en contra de la impresentable iniciativa de reforma electoral. Eso que el gobierno ha hecho constantemente contra la oposición, ahora lo hace con sus aliados.
Pero bien dijo el mismo diputado Elías Lixa: “No, no nos da gusto que los acosen, pero que sirva el precedente para que el Congreso mexicano se defienda a sí mismo”. Y me parece que esa es la clave: defender al Congreso de los acosos y abusos del Poder Ejecutivo debería ser una actitud normal de los legisladores. Y es que todo el proceso de esa iniciativa fue a costa de la dignidad del Poder Legislativo.
Ahora nos quieren presentar un supuesto plan B. No sé si el acoso y la probadita de persecución que les dieron a los legisladores aliados haya sido suficiente para que, ahora sí, se sometan. Yo les pido a esos partidos -al PT y al Verde- que no sean tan fáciles de “convencer”, que traten de aplazar la discusión. No se trata sólo de unas ideas centralistas, sino que estoy segura de que será una propuesta contra sus intereses y, desde luego, contra el país. Es decir, estoy convencida de que será una propuesta —también desde el Ejecutivo— totalmente morenista.
Y una cosa más les diría a esos dos partidos (PT y Verde): si ya probaron lo que se siente ser digno y libre, mejor síganle así. No se suelten. Sería mejor para México. En fin.
Dicen que hoy lunes 16 presentan la nueva iniciativa de reforma electoral, a través del Ejecutivo y con acuerdo de los partidos aliados. Estaremos atentos, pero no podemos dejar pasar los retrocesos electorales, por escondidos que estén.
Diputada federal. @Mzavalagc

