La semana pasada publicamos el riesgo en el que el oficialismo de Morena nos está colocando a todos: la anulación de los poderes autónomos a través de la negación del presupuesto para poder funcionar. Ese mismo día, en el turno vespertino, apareció en el Diario Oficial un decreto en el que se publica uno de los Acuerdos más escandalosos del poder Ejecutivo de este siglo: advierte el presidente que cualquiera de sus proyectos podrán ser declarados de Seguridad Nacional y que, por lo tanto, debe concedérsele todos los permisos y no será necesario rendir cuentas. La publicación se le conoce como “El Decretazo”.

Sin tener que reportar absolutamente nada a nadie sobre quién construye, cómo construye, cómo se gasta el presupuesto y pasándose por encima leyes medioambientales, de transparencia y rendición de cuentas, el presidente de México va a construir todo lo que quiera con sólo la declaración de que se trata de Seguridad Nacional. No importa que un aeropuerto, una refinería, un tren o cualquier otra obra no tengan qué ver con seguridad nacional, basta la declaración y el deseo del presidente para que no se rindan cuentas y nada se transparente. Es un gobierno donde nadie quiere rendir cuentas de nada y, por lo tanto, no podemos confiar.

Lo que se quiere es más poder. Como no le salen las cuentas, de hecho, como tiene cuentas desastrosas de su gobierno que van desde los 600 mil muertos en dos años por un mal manejo de la pandemia; más de 100 mil muertos por su decisión de no combatir al crimen organizado; miles de niños y niñas sin medicinas y sin tratamiento para el cáncer; hasta una caída de inversión y la inflación más alta en los últimos 20 años. Como no ha podido doblar a los diputados y senadores de la oposición y no le alcanzan los votos ahora está decidido a violar la Constitución y la ley. Lo hace porque puede y porque quiere y porque cree que nadie le va a poner un límite.

La Alianza Va por México anunció que la oposición presentará la correspondiente Acción de Inconstitucionalidad y apoyará, en su momento, los amparos correspondientes. El Ejecutivo ha decidido agotar la relación con sus gobernados, con sus ciudadanos: las obras son un pretexto para la aglutinación de poder sin transparencia.

En estos años le dio un golpe fuerte a la Comisión Nacional de Derechos Humanos a través de la elección de la titular. En estos años no ha dejado de golpear al Instituto Nacional Electoral. Por si fuera poco, en esta semana nos dimos cuenta del descuido a la institución más importante en estos tiempos de debilidad económica: el Banco de México. Debió ratificar al gobernador de esta institución como una señal de certeza y cuidado por parte del propio presidente de México. Sin embargo, en una muestra más de desplante autoritario nos avisó la decisión titubeante en favor de una persona subordinada sin importar si tenía o no la experiencia para ese cargo. Los mercados internacionales leyeron mal esa decisión y los ciudadanos en México también lo leemos mal.

En ese gobierno NO se puede confiar, en este gobierno no se puede sostener la esperanza de todo un país. Pero México es mucho más que un presidente, que una sola persona. En la oposición combatimos a diario la oscuridad a la que nos está llevando este gobierno al implantar -con sus decisiones políticas- la violación al Estado democrático y constitucional de Derecho. Te invito a que no te rindas, que no te resignes, que sigamos trabajando.

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