Entre los órganos constitucionales autónomos que tenemos, menciono a tres que me parecen fundamentales: el Banco de México, el Instituto Nacional Electoral y la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Ya vimos que el gobierno decidió debilitar a la CNDH con una elección amañada de su titular a la que acompañó con una descalificación injusta al Consejo de la propia Comisión.

Ahora es el turno del INE. Este órgano electoral representa el esfuerzo de décadas de hombres y mujeres demócratas. Muchas luchas y muchos mexicanos, por ejemplo: la de Maquío en el 88 con su ayuno en el Paseo de la Reforma y que logró la primera reforma electoral; o la de Salvador Nava Martínez con la marcha por la dignidad desde San Luis Potosí hasta la Ciudad de México y que dio lugar al primer órgano electoral ciudadano para dar paso a lo que se conoció como la ciudadanización de las elecciones. Con el paso de los años, y no sin contratiempos, se fue fortaleciendo el poder electoral en México, a grado tal que en innumerables ocasiones se les ha invitado a capacitar. Recuerdo que al entonces consejero electoral Alonso Lujambio fue invitado por la ONU para que ayudara a organizar las Elecciones en Medio Oriente.

En cada proceso electoral nacional el INE organiza a más de un millón de mexicanos para cuidar y vigilar las elecciones, tarea que hoy desde el gobierno se quiere obstaculizar. Es una institución de la que depende la estabilidad democrática de nuestro país, lo que parece no importarle mucho a Morena.

Este gobierno ha insistido en desconocer la transición democrática, la borra de la historia oficial y ataca a instituciones que se crearon en ese proceso como lo son, en materia electoral, el INE y el Tribunal Electoral.

Llegar al poder a través de instituciones democráticas es una responsabilidad frente a la Patria y, sin embargo, lo que han hecho es intentar debilitarla. El ataque empezó desde el presupuesto que fue presentado el año pasado al que redujeron millones y millones de pesos. Ahora en el presupuesto de este año le han quitado más de mil millones de pesos.

Pero el ataque presupuestario viene acompañado de una serie de propuestas ley con intenciones escondidas que, de manera aislada, están proponiendo integrantes del partido del presidente. Lo que se sabe de las propuestas es suficiente para ver que están encaminadas a debilitar la autonomía del INE. Por ejemplo:

a) Presidencia rotativa. Una institución como la del INE, requiere estabilidad para mantenerse con fuerza. Sin embargo, prefieren hacer rotativa la presidencia porque tienen una fijación peligrosa con el reparto de poder a costa de las propias instituciones. Y esto significa que tendrían que nombrar a un nuevo presidente que inicie la nueva etapa del INE.

b) Reducir el número de miembros del Consejo. Se oye bien, pero no es así. Lo que quieren construir es su mayoría, porque en abril nombrarán a 4 nuevos consejeros, más el presidente que van a rotar … pues ya tienen la mayoría para el 2024 y es que ya vimos muestras del poco talante democrático de Morena.

Después de la reducción del presupuesto, la amenaza de las iniciativas de ley que debilitan la autonomía, siguió el insulto correspondiente: “burocracia dorada”.

Sí, “burocracia dorada” les dijo a los consejeros electorales, pero nada dijo de la burocracia dorada de los partidos políticos. En el presupuesto federal le quitaron más de mil millones al Poder Judicial y a la Fiscalía General de la República, pero Morena recibirá 1,700 millones de pesos.

Mientras tanto se escucha: “¡cuiden la instancia electoral!”, “¡cuiden al INE!”. Es la recomendación en tono de súplica que nos hacen los venezolanos y bolivianos que viven en México. Nos advierten de lo peligroso que puede resultar la pérdida de la autonomía de quien organiza las elecciones y dirime las controversias que ésta puede suscitar.

Abogada

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