Hace unos días, citaron a algunos ciudadanos en la Ciudad de México para que opinaran del Plan General de Desarrollo de la Ciudad de México. De una rápida lectura se desprenden la soberbia y el desplante de poder con el que se hace ese plan. El plan se estructura de manera integral, ya que contiene todas las materias para el desarrollo de la ciudad y que, todavía nos advierten, será para los próximos 20 años. Es decir, hasta el 2045, según pretende el gobierno de Morena en la Ciudad de México.

Tiene en sus 500 páginas verdaderamente algunos despropósitos institucionales y contrarios a los derechos humanos. Voy a referirme a tres puntos prioritarios, para después referirme a algo de la miscelánea de ideas y ocurrencias del plan, que será obligatorio.

  1. Dieciséis Casas de Gobierno. Sí, una por alcaldía. Estas tendrán presupuesto, autoridad y facultades, como el manejo de programas sociales; y tendrán según el plan módulos de atención judicial. Así es que se crea una estructura de gobierno paralela a la constitucionalmente establecida, sin elecciones; faltaba más.  

Para ello, rediseñarán el “modelo de representación comunitaria”, por lo que los ciudadanos que fueron electos como representantes de sus vecinos, que participan como voluntarios que conocemos como “Copacos” (Comisiones de Participación Comunitaria), ejemplo de ciudadanía que se involucra, propone y exige pues son vecinos comprometidos que entienden la participación como una responsabilidad cívica desaparecerán porque le molestan al gobierno de Morena. Y, tal como lo dice el proyecto, se harán asambleas ciudadanas (esas que le encantaban al entonces PRD y a López Obrador, que cuando era necesario terminaban a sillazos y golpes).

  1. Polígonos del Bienestar. Buscan la creación de polígonos dejando de un lado a las colonias y barrios, lo cual según ellos promoverá la participación ciudadana con una nueva estrategia territorial, seguramente terminarán en distritos electorales.  
  2. Usos de suelo mixtos, lo cual podría atraer un crecimiento inmobiliario sin control, aumentar la presión sobre los servicios públicos (drenaje y agua) y no tener la certeza de saber sí mañana a lado de tu casa pueden abrir un restaurante, comercio clandestino o cualquier otro local a pesar de vivir en una zona habitacional Desgraciadamente eso va a generar una enorme discrecionalidad. Esa discrecionalidad absoluta, sin límites y sobre todo con la corrupción. 

Hay mucho que decir sobre el plan, un documento de 500 hojas, el cual será el eje rector para los próximos 20 años de gobierno. Para este plan se simularon audiencias públicas, en las que según hojas entregadas por el propio gobierno de la CDMX se les preguntaba a los ciudadanos “¿Con qué ciudad sueñas?”. Esa es la pregunta inicial que le hicieron según dicen a ciudadanos, pero dejan de un lado la seriedad para los que vivimos aquí. Nos obligan a una Escuela de Educación Popular y Derecho a la Ciudad, a tener nuevas estructuras políticas sin elecciones como las “casas de gobierno”, nos avisan de la creación de un “poder público de justicia territorial y comunitaria”. También se pusieron de legisladores y decidieron una “ley de espacio público”; al crear los “polígonos del bienestar”, nos avisan de un nuevo “sistema de participación ciudadana” para “asambleas ciudadanas” controladas —y violentadas, en su caso— desde el gobierno.

En esta ciudad sin órganos de transparencia, se les ocurrió la creación de “contralorías ciudadanas”. En la que obligan a todo el gabinete a tocar “casa por casa” (es en serio), así es que, en lugar de servidores públicos capacitados y trabajadores, tendremos a funcionarios tocando en nuestras casas y haciendo redes.

Y puedo seguirle con la lista de ideas, ocurrencias y demás creaciones que aparecen en un plan que ni es plan de desarrollo ni fue debidamente consultado. Es peligroso, es antidemocrático y absolutamente opaco.

El día de mañana desde el Grupo Parlamentario del PAN en la Cámara de Diputados presentaremos un Punto de Acuerdo para exhortar al Gobierno de la Ciudad de México y al Instituto de Planeación Democrática y Prospectiva (IPDP) de la Ciudad de México a la reposición del proceso de la elaboración del Proyecto del Plan General de Desarrollo que está en consulta preocupados pues este documento definirá la orientación de las decisiones públicas que impactarán en la vida diaria de todas y todos los ciudadanos.

Un plan construido sin escuchar y sin permitir la participación ciudadana debilita a las instituciones democráticas y abre la puerta a su sustitución.

Diputada federal. @Mzavalagc

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