Actualización del avance de la pandemia, la variante delta y cómo podemos cuidarnos

Marco Sánchez Guerra

No aprendemos de la historia y, en Salud Pública, lejos de olvidarla se debería de aprender de ella, sobre todo cuando no ha pasado ni un año. En febrero de este año publiqué el articulo “Inmunidad de rebaño y COVID-19” en donde exponía que, en Manaos, Brasil, el año pasado habían vivido una gran cantidad de contagios y muertes por COVID-19. Ingenuamente, se creyó que se había alcanzado la inmunidad de rebaño y que la pandemia se había terminado, en Manaos; sin embargo, meses después los contagios y hospitalizaciones regresaron.

Algo muy similar está pasando en México, se creyó que (después de que millones de mexicanos se han contagiado por COVID-19 y, de manera extraoficial, que cerca de 600,000 han fallecido) habíamos alcanzado la inmunidad de rebaño y que con la llegada de las vacunas anti-COVID a México sería cuestión de poco tiempo, para que la pandemia terminara, sin embargo, hoy los repuntes ya son muy claros en, al menos, 12 estados de la República mexicana y la variante delta ya está presente.

Hace unos días el Consorcio Mexicano de Vigilancia Genómica reportó que un poco más del 50% y casi un 40% de las muestras analizadas en la CDMX y en el Estado de México correspondían a la variante delta o de la India (B.1.617.2). La variante delta es considerada, hasta ahora, como la variante de preocupación más contagiosa, aunque, aún hay muchas dudas acerca de si es más mortal que otras.
Afortunadamente, en un estudio se reportó que esta variante disminuye solo parcialmente la efectividad de las dos dosis de las vacunas de Pfizer y de AstraZeneca. También se encontró que esta variante reduce más la efectividad de las vacunas cuando solo se tiene una dosis de cualquiera de las vacunas (Pfizer o AstraZeneca). En el caso de la vacuna china Sinovac se sugiere que la efectividad pudiera ser menor contra la variante delta y, desafortunadamente, no existe información para las otras vacunas que se están aplicando en México.

Existen diferencias en los niveles de eficacia de las vacunas, pero tenemos que vacunarnos y no temer a las vacunas. La mejor vacuna es la que nos toca y, sin excepción, todas han mostrado tener un porcentaje alto de protección para desarrollar enfermedad grave o muerte por COVID-19. Por lo tanto, es necesario que la gente se vacune cuando pueda, se siga cuidando después de tener el esquema completo de vacunación e independientemente de la vacuna que se haya puesto.

También, es necesario entender que los que ya tienen inmunidad natural porque se contagiaron en algún momento también pueden ser susceptibles de volverse a infectar y se tienen que seguir cuidando y vacunarse apenas les toque.

¿Cómo nos podemos cuidar correctamente?

Lo primero es entender que no hay riesgo 0, que no hay una medida única que nos proteja de los contagios (ni las vacunas como ya vimos) y que tenemos que adoptar una serie de medidas en conjunto, para disminuir el riesgo.

El COVID-19 se contagia por medio de los aerosoles con virus que se acumulan en interiores mal ventilados. Por lo tanto, necesitamos dos cosas, la primera es evitar asistir a interiores mal ventilados y la segunda es cuidar la calidad del aire que respiramos.

Con respecto a la primera es relativamente fácil, tenemos que darle prioridad a actividades al aire libre, se estima que menos del 1% de los contagios se dieron al aire libre, pero ¿qué hacer si trabajo en un interior o tengo que viajar en transporte público?

Debemos cuidar la calidad del aire que respiramos y, para ello, la ventilación juega un papel importante. Lo primero es mejorar la ventilación abriendo puertas y ventanas para evitar que los aerosoles contaminados con coronavirus se acumulen en el interior (cines, oficinas, restaurantes, bares, gimnasios, salones de clase y cualquier medio de transporte, por ejemplo) y evitemos respirarlos. Una forma de medir qué tan buena es la ventilación y saber qué tanto riesgo tenemos de contagiarnos es el uso de medidores de CO2 que ayudan a saber la calidad de la ventilación y un límite de 700 ppm de CO2 se puede interpretar como bajo riesgo de contagios. De acuerdo con los niveles de CO2 es posible saber qué porcentaje del aire que estamos respirando ya ha pasado por los pulmones de otra persona, por ejemplo, entre 800 y 900 ppm el 0.8% del aire ya pasó por los pulmones de alguien más y arriba de 1,000 ppm sería más del 1.5% el aire que ya estuvo en los pulmones de alguien más. Sería ideal que cada establecimiento cuente con uno de estos y que la gente pueda mirar los niveles de CO2 en tiempo real, para estar seguros de que entrarán a un lugar seguro.

Adicionalmente, tenemos que filtrar el aire que respiramos, para disminuir el riesgo de respirar aerosoles con virus. Esto se puede hacer de dos maneras, la primera es usando correctamente el cubrebocas, es decir, cubrir boca y nariz teniendo cuidado de que no haya espacios o huecos entre el cubrebocas y la cara. De este modo, el aire que respiremos tendrá que ser filtrado por el cubrebocas disminuyendo hasta en un 72% la exposición al virus como se demostró en un estudio reciente. La segunda es usar purificadores de aire con filtro HEPA, de hecho, en el mismo estudio los investigadores encontraron que el uso de este tipo de purificadores, por sí solos, reducen hasta un 65% la exposición a los aerosoles con virus. Sin embargo, la buena noticia, es que el usar correctamente el cubrebocas y los purificadores de aire al mismo tiempo podría reducir el riesgo de contacto con los aerosoles infectados hasta en un 90%. Por lo tanto, se refuerza la importancia de llevar a cabo más de una medida de prevención.

Es importante que como ciudadanos comencemos a exigir este tipo de medidas a las autoridades y empresarios. La pandemia nunca ha estado controlada y mientras los contagios se sigan dando sin control, la aparición de nuevas variantes, quizá más contagiosas y peligrosas, continuará y la pandemia, también. En este momento, solo algunos estados son los afectados, pero pronto podría generalizarse, sobre todo, porque estamos en temporada de vacaciones y la gente podría comenzar a viajar o asistir a lugares recreativos como el cine y provocar un mayor número de contagios. Urge que se implementen medidas más adecuadas, como las mencionadas aquí, para que podamos realizar actividades con menos riesgo de contagio y, sobre todo, disminuir las afectaciones a la salud de miles de personas. Mientras la pandemia no este controlada, no se podrá salir de la crisis económica en la que nos encontramos.

Nota: Si quieren saber más sobre el tema, este jueves 8 de julio a las 20h CT (CDMX) estaremos conversando la Dra. Laurie Ann Ximénez-Fyvie (@lximenezfyvie), la Dra. Ana María López Tamayo Huelgas (@DraAnaMariaLTH), Julio Soto (@HuLeeYo) y un servidor sobre:
“Actualización del avance de la pandemia, la variante delta y cómo podemos cuidarnos” Organizado por @SalvemosOrg en @TwitterSpaces.
 

Marco Sánchez Guerra
Postdoctor en Salud Ambiental por la Universidad de Harvard [email protected] Sígueme en Twitter @MarcoSanchezGue

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