La importancia de llamarse Florian

Marcela Gómez Zalce

Tudor mantiene excelentes contactos con este gobierno que le dio derecho de audiencia

El dudoso privilegio de haber acuñado la palabra Mafia corresponde a Italia. Los “maffiusi” es un término que comienza a utilizarse en Sicilia en el siglo XIX para definir a una clase de sujetos, mitad delincuentes y mitad empleados del patrón en turno. Existe otra modalidad pujante del crimen organizado que son los cárteles de la droga en Latinoamérica. Los mexicanos, como de costumbre, vuelven a ocupar un lugar especial en el Informe Anual 2021 de la Oficina del Director Nacional de Inteligencia publicado el pasado 9 de abril. Ahí se puntualiza, sin matices, las amenazas globales para la seguridad nacional de los Estados Unidos y para sus intereses geopolíticos mundiales.

De manera directa se analiza lo que sus aparatos de inteligencia consideran serán los riesgos, en la coyuntura de la pandemia por el SARS-COV2, que deben ser enfrentados apareciendo también los peligros del cambio climático y la degradación del ambiente. Actores percibidos como serias amenazas resultan ser China, Rusia, Corea del Norte e Irán ya que, según se puntualiza pese a la crisis sanitaria, continúan avanzando en sus intereses geopolíticos debilitando a los aliados internacionales.

Una crítica puntillosa se la llevan Beijing y Moscú —este último en el torbellino diplomático de sanciones y expulsiones— que con la justificación de la “diplomacia de vacunas” pretenden tomar ventaja e instaurar sus intereses en la región latinoamericana donde México ocupa, por supuesto, un lugar estratégico, y siguiendo con el citado informe, en el rubro del crimen organizado destacan los cárteles mexicanos y la inédita expansión de sus operaciones en los últimos dos años.

Ello obviamente gracias a la exitosa estrategia de los abrazos. Pero al parecer esa curiosa cordialidad la goza también el rumano Florian Tudor a quien en febrero el FBI y la UIF de Santiago Nieto le congelaron cuentas sospechosas detectando millonarias transferencias nacionales e internacionales. El sujeto es acusado de ser la cabeza de la mafia rumana o “banda de la Riviera Maya” que opera esencialmente en Quintana Roo y que según autoridades ha robado unos 1,200 millones de dólares en los últimos cinco años en el saqueo especializado de cajeros automáticos (“skimming”). Sin embargo, el individuo Tudor mantiene excelentes contactos con este gobierno que, en medio de las serias acusaciones y por instrucciones de López Obrador, fue recibido dándole derecho de audiencia “como cualquier ciudadano” —suertudote— por la titular de la SSPyC, Rosa Icela Rodríguez, en una audiencia privada cuyos detalles no se dieron a conocer más allá de que no existía una orden de aprehensión y se escucharían sus “alegatos”.

Quizá habría que abundar en el detalle de la red de vínculos que este presunto grupo delictivo puede tener con altos funcionarios del régimen o con sus familiares y con instituciones de seguridad y procuración de justicia en Quintana Roo; sorprende que se haya convencido al Ejecutivo de instruir que se le recibiera ¿por la filtración de fotografías donde presumieron ser invitados a eventos en Palacio Nacional? ¿por exhibir que tienen relación con el grupo de René Bejarano? o ¿por la amenaza del sujeto en cuestión de que la cuatroté lo extorsionaba, sin haber presentado por años denuncia alguna? Demasiadas dudas alrededor del rumano que desarrolla una narrativa mediática que encaja en la percepción ciudadana sobre abusos cometidos por la autoridad. Uno de los hilos de esta madeja está en Cancún y Tulum, ambos epicentros de desorden sanitario, violencia, ejecuciones, corrupción y colusión entre autoridades omisas y sumisas. La joya de la corona turística es foco de atención estadounidense y de autoridades internacionales.

La señal que envía el gobierno de México con el trato a este sujeto —que sí tiene pendientes con la justicia en su país, pero aquí se pasea sin recato alguno— se suma al rosario de tropiezos (y abrazos) donde criminales humillan a nuestras fuerzas armadas, salen librados de órdenes de aprehensión y arrodillan al Estado en ciertos territorios. Lo anterior no escapa a la percepción del gobierno estadounidense que, como se mencionó en este espacio, ha empezado a presionar a México como ya se vio con el acuerdo de un mayor despliegue de más militares en la frontera sur —para “cuidar a los niños”— y actuar contra el flujo migratorio. Este último aparece cerrando el citado Informe Anual 2021 no sólo como una peligrosa amenaza externa sino también interna ante el descontento ciudadano y de la opinión pública estadunidense por el desastre que es la frontera, relato que será epicentro electoral en el 2022.

Y la dupla Biden-Harris no puede darse el lujo de claudicar en esto y reforzar la narrativa de Donald Trump sobre la migración, eje fundamental de su triunfo en el 2016.

POR LA MIRILLA

Estupendo que López Obrador esté escribiendo un libro —intriga a qué hora puede dedicarle tiempo a tan importante labor— con su percepción de cómo fue su relación con Donald Trump y que la coyuntura de publicarlo sea antes de 2024 y que el expresidente estadounidense tenga la oportunidad de comentarlo, debatirlo y hacerle propaganda. El timing del Ejecutivo para informar esto es excelso.

 

@GomezZalce
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