El CCE y la construcción de una alternativa política

Marcela Gómez Zalce

No es difícil comprender en la actualidad que el populismo ha funcionado para ganar elecciones y para subsitir en el poder, pero no para ser buen gobierno y ejemplos sobran en América Latina. En política el populismo funciona porque desde una burbuja se generan sus propias explicaciones del mundo que pueden traducirse en acciones concretas. Aún así siendo un populismo extremo se requiere al menos cierto grado de capacidad tecnócrata, digamos una buena dosis de aquel neoliberalismo hoy tan satanizado.

La transformación se tambalea ante el derrumbe de la economía, la ausencia de un Estado de Derecho y la inseguridad. La frustración y polarización nacional hacen difícil atajar la narrativa cargada de preocupación e incertidumbre que se desliza en los corrillos empresariales. Esta administración no ha podido, en 15 meses, dar la confianza necesaria para invertir en medio de un escenario global adverso que suma además la variable COVID-19.

Acaso por todo ese entorno en las últimas semanas se ha visto al Consejo Coordinador Empresarial (CCE) por demás activo en varias esferas de la vida pública. Su actual presidente, Carlos Salazar Lomelín ha estado muy entusiasta opinando sobre temas coyunturales.

En algunos despachos federales llamó la atención la interesante encerrona que hace un par de semanas sostuvieron varios integrantes de esta cúpula empresarial con el Embajador estadounidense Christopher Landau en donde se abordaron temas de importancia para la relación bilateral pero se incluyeron también asuntos de seguridad nacional para ambos países. El diplomático declaró que Estados Unidos establecerá un diálogo continuo con el sector privado mexicano para trabajar contra la inseguridad y que a pesar de que hay mesas de trabajo con el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador en rubros como tráfico de armas, narcotráfico y lavado de dinero, Estados Unidos está muy interesado en conocer la perspectiva del empresariado mexicano. Es decir, la información y el criterio de la 4T en esta materia no son suficientes para mitigar el creciente malestar en Washington .

Landau además volvió a puntualizar que la seguridad es lo que más preocupa a su gobierno y que sin ésta no puede haber crecimiento económico ni prosperidad y que un país sin seguridad es muy difícil que progrese. Sus palabras calaron hondo en el ánimo de algunos funcionarios federales que, además de estarse enmendando la plana sobre el hundimiento de la 4T, intentan descifrar la frase de Salazar Lomelín cuando expresó que hablaron también sobre la dimensión social del empresariado mexicano, que días antes acudió a una cena carísima donde por cierto faltó la presencia del secretario de Hacienda, Arturo Herrera. Una fuente del sector murmura que hay una estrategia detrás del activismo del líder del CCE que suma todos los días a diversos actores con la intención de ir construyendo una alternativa política.

De ser así el anuncio de mantener reuniones periódicas entre sus integrantes con altos funcionarios de la embajada estadounidense para discutir temas sobre seguridad y desarrollo hace bastante sentido.

POR LA MIRILLA:

Y para finalizar. Gracias siempre por su solidaridad y confianza a Juan Francisco Ealy Ortiz, a Juan Francisco Ealy Lanz Duret y faltaba más, al colega David Aponte.
 

@GomezZalce

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