Dos años

Marcela Gómez Zalce

Morena, su veloz ascenso y estrepitosa fragmentación se debe a la estructura con la que se creó: una autoridad omnipresente

Un primer acercamiento al Informe de Gobierno del presidente invita a precisar el orden de exposición de su discurso donde los otros datos fueron protagonistas del triste espejismo que se vive en Palacio Nacional. México vive una profunda crisis económica, sanitaria y de seguridad y encima de ese volátil contexto el país está peligrosamente polarizado. 

La oportunidad para emular como en tiempos de campaña la unidad nacional como punta de lanza para enfrentar la adversidad matizando diferencias y agravios sembrados se perdió. El informe de López Obrador contrasta y contradice la realidad. Una sucesión ordenada de sus datos, verdades y razonamientos remite a la intencionalidad de su construcción. 

Toda la algarabía presidencial en torno al combate a la corrupción y su intención de “erradicarla por completo” al señalar que transformar es moralizar se resquebraja frente a los video acontecimientos de las semanas previas exhibiendo a su hermano recibiendo dinero de dudosa procedencia. Se debilita ante las pruebas y documentos presentados en una reunión de alto nivel donde se exhibieron a mandos militares de esta administración involucrados en la cadena huachicolera. Lo que López Obrador llama el “bandidaje oficial” culpando al pasado es el mismo que se está llevando a cabo en el gobierno federal, incluyendo el local. Asumir que ante los tambores de guerra electorales no saldrán más escándalos es pecar de ingenuidad. 

El presidente debe empezar por escoger sus batallas políticas y tolerar la crítica. No tiene las herramientas suficientes para la toma de decisiones ya que la discusión de los problemas está prácticamente restringida.
Su manía de desautorizar a sus funcionarios que se salen de su script mañanero, su nula autocrítica y su demencial manera del autoelogio parecen detonar el síndrome de desgaste profesional (occupational burnout) entre el equipo cuatroté generando una situación anormal debido a una respuesta prolongada al estrés que surge en el torbellino del desorden y de la toma única y vertical de soluciones. 

El errático manejo de una pandemia ha colocado a México en el primer lugar mundial en personal de salud fallecido por covid19. No alcanza la aldeana justificación del sabio-científico para culparlos de la mala nutrición o la falta de apego a las reglas de la sana distancia. ¿Qué pasó? ¿A los “expertos” les falló la estrategia y la austeridad pegó en la compra del equipo de protección personal? 

Las malas noticias no sólo abarcan el horror de la pandemia sino trastocan la ríspida relación con la clase empresarial donde los hechos muestran los polos visibles de la contradicción. 

Las cifras y datos presidenciales sobre la recuperación económica, la paridad cambiaria, masacres y la violencia fueron una producción de una pseudología fantástica. La construcción de su relato cada vez más está basado en la simulación. 

En el radar presidencial únicamente existe el 2021. El desafío es cómo enfrentará la descomposición y la disputa por el poder en su partido. Sin consensos entre sus liderazgos continúa la tragicomedia por el cambio de su dirigencia sumado a los desfiguros legislativos. Morena y su veloz ciclo político de rápido ascenso y estrepitosa fragmentación se debe en gran medida al tipo de estructuración con la cual se edificó: Una autoridad omnipresente que ha provocado una debilidad institucional. 

Y un liderazgo fuerte con un partido débil no sólo fracasará en sus resultados sino que arrasará con todo para lograrlos. 

@GomezZalce
 

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