En la práctica de la medicina es fundamental mantener una reflexión que integre los diferentes conceptos necesarios para una atención integral a la salud. Me refiero a las cuatro áreas fundamentales de la salud pública que son esenciales para proteger y mejorar el bienestar de las poblaciones.

La primera de estas áreas es la promoción de la salud, que consiste en fomentar estilos de vida saludables, crear entornos seguros y fortalecer la participación comunitaria. Es crucial que todos los mexicanos, sin importar su responsabilidad social, estatus económico, profesión, edad o sexo, participen activamente en este esfuerzo. Este aspecto nos involucra a todos y nos permite contribuir a un entorno general sano en nuestras vidas, se trate de zonas urbanas o rurales.

La promoción de la salud tiene impacto en comunidades de diversos niveles económicos, desde las más prósperas hasta aquellas con recursos limitados. Es esencial que, bajo el auspicio de un buen gobierno, se busque crear espacios sociales y laborales que fomenten el bienestar físico y mental. Esto incluye garantizar el acceso a recursos básicos como aire limpio, agua potable y alimentos libres de contaminación, elementos que son fundamentales para el ambiente en el que nos desarrollamos.

El segundo gran tema es la medicina preventiva, que abarca prácticas orientadas a evitar la aparición de enfermedades, frenar su progresión y reducir sus complicaciones. Esto incluye la vacunación y la detección temprana, así como el mantenimiento de una población sana a través de chequeos médicos y hábitos de vida saludables. Es fundamental actuar antes de que un problema de salud se manifieste o empeore, ya que ello contribuye a mejorar la calidad de vida.

Al detenernos a observar, podemos identificar los factores, conocidos o no, que provocan las enfermedades que buscamos prevenir y erradicar.

Muchas de ellas son causadas principalmente por agentes patógenos: microorganismos capaces de invadir el cuerpo, reproducirse y causar infecciones, tales como bacterias, virus, hongos y parásitos. En esta sección, abordaremos en su momento el tema de la vacunación, analizando tanto aciertos como errores en la estructuración de los programas correspondientes.

La tercera gran área es la estructura de la atención integral a la salud, que se refiere a la organización de los servicios médicos, tanto en atención primaria como hospitalaria, donde se lleva a cabo el tratamiento de las enfermedades. Cada padecimiento conlleva la responsabilidad de establecer un diagnóstico preciso y, de acuerdo con este, exigir el tratamiento adecuado, garantizando así una atención cercana, accesible y continua, junto con las demás acciones necesarias para la curación.

Este nivel de atención se centra en el manejo de enfermedades complejas o de alto riesgo que se atienden en hospitales de alta especialidad con tecnología avanzada y personal especializado. Incluye procedimientos quirúrgicos, trasplantes, medicina crítica, investigación médica y docencia.

Por último, cerrando el círculo de la salud, encontramos la rehabilitación, que abarca todas las acciones dirigidas a recuperar la salud perdida como consecuencia de una enfermedad. Estas intervenciones están diseñadas para reducir la discapacidad y mejorar la calidad de vida de las personas que enfrentan enfermedades agudas, crónicas, lesiones o trastornos mentales. Su objetivo es ayudar a los pacientes a lograr una recuperación completa y, en última instancia, facilitar su regreso a un estilo de vida saludable y activo.

Por último, considero fundamental el desarrollo de políticas públicas saludables que incluyan acciones gubernamentales transversales, priorizando la salud y la equidad en áreas como la educación, el transporte, la vivienda y los espacios recreativos. El objetivo es crear entornos que faciliten estilos de vida sanos.

La reorientación de los servicios de salud implica transformar el modelo asistencial tradicional, que se centra en la cura, hacia uno que promueva la salud, la prevención y la atención integral. Este cambio tiene como meta mejorar la equidad, abordar los determinantes sociales de la salud y colocar a la persona en el centro de todas las intervenciones.

Desde el inicio de este análisis, he mantenido el enfoque en la salud integral, con el objetivo de que quienes aún no han delimitado claramente estas áreas, identifiquen y distingan las acciones que corresponden a cada uno de los puntos fundamentales: la promoción de la salud, medicina preventiva, atención integral y rehabilitación.

La vacunación merece una atención especial dentro de los cuatro grandes ejes de la salud pública en México. Sin embargo, el espacio disponible ha resultado insuficiente para comentar a profundidad este tema que hoy ha cobrado una alta importancia en nuestro país. Por ello, me comprometo a tratar en mi siguiente participación, la vacunación en México, abordando tanto sus logros como las dificultades recientes que se han presentado en su implementación.

Excomisionado nacional de Seguridad, exsecretario de Salud de la Ciudad de México y excomisionado nacional contra las adicciones

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