Con motivo del 30 aniversario luctuoso de mi padre Maquio, el pasado primero de octubre estuve revisando algunos de sus artículos que publicó en EL UNIVERSAL y encontré uno que considero interesante y oportuno para el momento que vive nuestro país en el comienzo de este sexenio autodenominado 4T.

El artículo se titula “Dios es enemigo del paternalismo” y se publicó el 3 de abril de 1986 donde nos dice:

“Respecto a la subsidiariedad, se me viene a la mente la forma en que Jesucristo, antes de hacer cualquier milagro, les pide a las personas poner de su parte. En las bodas de Canaán les dice a los criados que llenen las tinajas de agua para luego convertirlas en vino… y en la pesca milagrosa les ordena que lancen las redes. Siempre que el señor hace un milagro nos pide que seamos coparticipes del mismo. Es tan buen padre que no nos entrega las cosas hechas, sino que pide nuestra colaboración.

Si pensamos un poco más, en la creación del mundo Dios nos pide que seamos cocreadores del universo conjuntamente con él… Dios es tan buen padre que jamás nos dará el dulce peladito y en la boca. Siempre quiere que nosotros hagamos nuestra parte. Dios es enemigo del paternalismo.”

Continúa Maquio diciéndonos: “No me cabe la menor duda de que educar en la libertad y la responsabilidad es mucho más difícil que hacerlo en el paternalismo y el autoritarismo. Un viejo refrán esquimal dice: “Los esclavos se hacen con regalos, como los perros de trineos se hacen con el látigo. “Recordemos que los esclavos se hacen con dadivas que acaban por inhibir la capacidad creadora de los individuos y hacen que estos esperen todo de arriba.

Hay en México, por desgracia, personas a quienes les resulta cómodo dejar que otros piensen y actúen por ellos; asumen una actitud infantil, al igual que un niño que prefiere que sea papá o mamá quien resuelva sus problemas. En otras palabras, para que exista paternalismo es necesario que exista el infantilismo; porque los que tienen mente infantil, quieren seguir teniendo papá toda la vida.

Estas reflexiones de carácter personal y familiar son valederas también en el ámbito cultural (en la escuela), económico (en la empresa), en lo político (en la vida cívica). Olvidemos que por un milagro nuestros hijos serán mejores; o nuestros colaboradores en el trabajo lo harán más eficientemente; o el pueblo mexicano será más responsable y solidario si seguimos fomentando las soluciones mágicas que nos harán mejores por arte de magia, porque no es así.

En esta vida todo cuesta y nosotros como familia o empresa, sociedad o pueblo, tendremos que pagar el precio de madurar, nada se nos va a dar gratuitamente” concluye Maquio.

Lo triste es que estas palabras fueron escritas hace 33 años y hoy seguimos viendo que muchos mexicanos quieren que sea el gobierno el que les resuelva todo, y es por esto que existen gobernantes que prometen soluciones mágicas y ofrecen dádivas para esclavizar al pueblo.

Yo comparto la idea de que a México le urgía un cambio disruptivo, es decir no podía seguir igual; también creo que era urgente una cruzada contra la corrupción y una austeridad sin privilegios para la clase gobernante, también es necesario empezar a cerrar la brecha de la desigualdad atendiendo a los marginados de nuestra sociedad.

Pero no estoy de acuerdo con el paternalismo castrante que se fortalece a través del sistema clientelar de la dádiva. Tampoco estoy de acuerdo en el culto a la personalidad que arropa a los regímenes autoritarios, en lugar de construir instituciones. Mucho menos estaré de acuerdo con el abuso del poder que es otra forma de corrupción. Nuestro país necesita empezar a fortalecer instituciones al margen del caudillismo e instaurar un verdadero estado de derecho que sea garantía para la sociedad, y límite para el gobierno.

Ingeniero industrial y empresario

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