En estos días iniciales de la Semana Santa tuve la oportunidad de volver a tomar un vuelo en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Primero para ir a Acapulco y luego para regresar.
Luego de varios meses de labores de remodelación y de caminar entre andamios y maderas en el piso, polvo y trabajadores de la obra, me dio la impresión de que todas esas obras que se han realizado (las que se ven y las que no se ven porque son internas o subterráneas) van tomando forma.
Estuve en la Terminal 2 en enero y hace unos días, y da la impresión de que la gente que usamos el aeropuerto ya nos la sabemos. Sabemos por dónde circular, dónde estacionar el automóvil, qué pasillo tomar para ir a documentar o pasar el filtro de seguridad y luego caminar hacia donde sube uno al avión.
El piso en esa zona del aeropuerto luce brilloso, se nota que es el nuevo, ya hay locales de venta de productos o comida rápida funcionando al 100 por ciento.
En uno de los pasillos que conducen a los puntos de terminal para abordar el avión está en remodelación uno de los baños lo que hace que, si lo requieres, camines un buen tramo para encontrar otro que ya está remodelado. Ahí termina el inconveniente.
Tomas el avión y adiós.
El regreso de un vuelo nacional te permite pasar por zonas lejanas a la salida de la terminal aérea por donde se están construyendo salas de recepción de pasajeros. Muchísimas. Pasas entre algunas lonas, caminos con base de madera, menos que en enero que me tocó estar ahí. Llegas a la zona de las bandas, donde se recogen las maletas, que funcionan lento porque siguen siendo las de siempre. Supongo que las van a cambiar todas de un solo golpe y entonces sales al área común del aeropuerto. Ya hay zonas nuevas para la renta de autos, restaurantes de toda la vida y se comienza a ver la imagen que va a tener esa área. Los nombres de los restaurantes y locales de venta de productos, de café, o bancos o lugares para la renta de lockers para maletas tiene ya la imagen de la terminal aérea. Algo en madera, sencillo pero modernista.
Ya de salida pasas por un lugar donde se concentran los trabajadores que participan en la remodelación o construcción de plano y ves cómo les dan de comer sus coordinadores. Metros adelante, donde se dispuso de una zona amplia para ampliar el estacionamiento hay un pasillo en el cual los trabajadores, ellos y ellas, se rinden ante el cansancio de la jornada laboral que me dio la impresión de que para muchos de ellos pasa por el día y la noche.
Por cierto, en el mero centro de la entrada a la T2 ya está colocado un enorme balón de futbol con la imagen oficial del Mundial 2026. Te recibe o te despide del aeropuerto y aunque usted no lo crea, hay personas que sacan ya una fotografía de ese balón.
Con el término de marzo, la autoridad aeroportuaria ha reportado un avance del 61 por ciento en la remodelación y reconstrucción del aeropuerto. La verdad es que ya se nota.
No soy especialista en obras de construcción, pero pienso que entre los meses de abril y mayo que quedan antes de que empiece a llegar a la gente para el Mundial de futbol, habrá una obra que no esté con concluida, pero sí muy adelantada, porque con claridad nos ha dicho la autoridad aeroportuaria que las obras van a seguir.
Todo lo que nos hubiéramos ahorrado de no ocurrírsele ese acto de venganza contra empresarios, políticos y contra el país mismo al expresidente López. Otra de López.
Periodista. @ConFeregrino

