Cada inicio de año, pensar en conservar nuestro empleo se convierte en una meta a seguir. Sin embargo, en los tiempos que vivimos la tecnología se ha transformado en un competidor serio que representa peligro para la permanencia de los puestos laborales. Esta circunstancia ha dado lugar a que el miedo o la incertidumbre que experimentan los trabajadores, se convierta en altos niveles de ansiedad e inseguridad en la permanencia del empleo. En este sentido es un hecho indiscutible que todos los trabajadores, tanto del sector privado como del público, enfrentan diversos retos, que cuando aumentan desproporcionadamente por la aparición de técnicas avanzadas que tienen que manejar, el estrés se incrementa.
Para entender mejor esto debemos considerar que el trabajo es una de las principales actividades en la etapa adulta de los seres humanos. En primer lugar, provee de recursos económicos para cubrir sus necesidades básicas: alimentación, salud, vivienda, pero también satisface sus deseos de superación personal.
Por ello, los especialistas afirman que cuando alguien no sabe cómo desempeñar ciertas funciones, o se siente suplantado por el uso de una nueva tecnología que desconoce, o bien sufre una baja considerable en su salud mental que le impide adaptarse a una nueva realidad laboral, puede caer en un pozo sin fondo.
Este es un fenómeno serio que está creciendo en intensidad en el mundo laboral. De ahí que los especialistas en esta materia sugieran que los trabajadores deben comprender que el actual es un momento de cambio tecnológico muy intenso y que no se va a detener y que no va en contra de la fuerza laboral y que deben entender que ese cambio es para el bien común.
Sin embargo, esta nueva realidad representa también un reto concreto para las representaciones sindicales, como la nuestra, en donde nos preocupamos por dotar a nuestros agremiados de las mejores condiciones de trabajo. Este avance acelerado de nuevas tecnologías para el trabajo, hace que pensemos con mucha atención que es necesario establecer políticas claras para que se aproveche el talento de todos los trabajadores, bajo la premisa de que este talento nunca será sustituido por tecnología alguna, pues forma parte de la esencia del individuo y no es propio de las máquinas. En consecuencia cada empresa e institución pública debe saber guiar a su fuerza de trabajo y ubicarla en puestos más estratégicos.
Asimismo, los sindicatos tenemos la tarea ineludible de actualizarnos en el conocimiento de las nuevas tecnologías para saber defender los derechos de los trabajadores cuando la adopción de tecnología vaya en contra de la fuerza laboral y en especial de la suplantación arbitraria del talento por tecnología.
Es hora de darle un nuevo significado al trabajo, lo que implica necesariamente que las instituciones educativas que forman y capacitan a los futuros trabajadores, se vinculen más con las empresas e instituciones públicas, con el propósito de conocer cuáles son las áreas con más demanda de empleo y qué tipo de capacitación requiere cada especialidad, hacerlo desde las escuelas y no en los centros de trabajo, lo que reduciría enormemente la angustia y el estrés de los trabajadores en activo.
Hasta la próxima.

