El silencio de los incongruentes: ¿funcionarios enajenados?

Maite Azuela

¿No sienten empatía por el acoso a académicos y científicos?, ¿son inmunes ante la negligencia gubernamental y el acoso a periodistas?

Entre los integrantes del proyecto autonombrado la Cuarta Transformación están quienes siempre estuvieron cerca de López Obrador, quienes un poco antes de la elección abandonaron sus partidos para apostarle todo a él y se unieron a Morena y quienes habían estado fuera en la academia, en la sociedad civil organizada o en el sector privado y fueron invitados al proyecto. Algunos incluso votaron por la oposición, pero lograron después acomodarse en espacios de alto nivel. En todos esos grupos hay personas con trayectorias respetables y sobre todo voces activas y combativas que denunciaban con argumentos y datos la corrupción, la ineficiencia, la inseguridad y el autoritarismo de los gobiernos anteriores.

Su inteligencia no les permitió ignorar que Morena es un partido que ha heredado la peor parte del PRI con la pretensión de gobernar bajo hegemonía política. Sin embargo, decidieron obviar esto para apostar por un gobierno que calculaban podría traer cambios estructurales para el país.

A la mitad del sexenio ¿su capacidad de injerencia justifica el silencio?, ¿qué tipo de cálculos tienen para que el saldo resulte a favor de continuar apoyando un gobierno al que hace un par de años hubieran cuestionado con total severidad?

Acertadamente muchos de los que hoy guardan un absoluto silencio, cuestionaban las administraciones de Calderón y Peña por su fracaso en contener la violencia. ¿Sus principios cambiaron ahora que México es aún más inseguro, con 111,384 fallecidos a causa del crimen y con 10 feminicidios al día?

La fallida guerra contra el narcotráfico era un tema constante en sus agendas, criticaban la estrategia de militarización absurda que arroja cientos de violaciones a derechos humanos y crímenes atroces ¿ahora apoyan la peor militarización de la historia con la entrega de 256 tareas civiles en manos de las Fuerzas Armadas?

Realizaban investigaciones profesionales sobre actos de corrupción, señalaban con nombre y apellido a quienes abusaban del erario público. El hecho de que López Obrador después de acusar a Manuel Bartlett de ser el artífice de los mayores fraudes de la historia lo haya incorporado a su gobierno, ¿les engruesa la piel para no señalar ningún acto de corrupción de los que tienen información de primera mano?, ¿qué cambió para que no detengan, ahora que pueden, las compras y obras sin licitación?, ¿les enorgullece formar parte de un proyecto que ha realizado el 90% de las compras por adjudicación directa?

En sus documentos y aseveraciones públicas exigían respetar la metodología científica y demostraban hacerlo. ¿Qué puede ser más valioso que su prestigio como para que dejen de lado la ética científica?, ¿no sienten empatía por el acoso a sus excompañeros académicos y científicos?, ¿son inmunes ante la negligencia gubernamental y el acoso a periodistas? Beneficiados ustedes y sus familiares con becas de posgrado, no fueron capaces de defender a los estudiantes que contaban con esos apoyos. Son los expertos en adicciones que conocen los daños que ha causado la política de drogas con enfoque prohibicionista, los que lanzan ahora la campaña más estigmatizante, basada en información que no es científica y con mentiras.

Las políticas de trayectoria que a nombre de las mujeres ocupan ahora espacios para defender la causa ¿cómo rompieron su identidad feminista para celebrar la victoria de Evelyn Salgado?

¿El asco que les daba la zalamería ajena para ensalzar caudillos, se convirtió en táctica política para transformar sus espacios de crítica en propaganda gubernamental y publicidad de candidatos destapados?

Quienes deben su escalada política al apoyo de víctimas y sus familias porque cuando eran oposición exigían con ellas atención, reparación integral, diálogo respetuoso, ¿prefieren emular a sus antecesores e ignorarlas y desmantelar las instituciones que debían velar por sus derechos?
 
Asegurar que en Morena no hay ni nepotismo, ni influyentismo, ni sectarismo, ni amiguismo ¿fue un arrebato retórico para después ejecutar aun con más astucia que sus antecesores las cuotas de cuates?

¿Guardarán silencio hasta que puedan jugar electoralmente?, ¿sacarán a la luz la información que pueda lastimar al contrincante de su superior favorito y mientras seguirán jugando a que algo transforman?

En un acto de congruencia y por respeto a ustedes mismos, no posterguen la emancipación.

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