Durante años, se ha insistido en la posibilidad de que la ATP y la WTA se unan bajo una sola estructura. La idea suena atractiva en términos de igualdad y modernización, pero —en la práctica— sigue enfrentando una dura resistencia: Los promotores de torneos ATP no están dispuestos a compartir ingresos ni patrocinadores, y lo dicen sin rodeos.

El argumento principal es simple y polémico: Consideran que el tenis femenil todavía no genera el mismo nivel de espectáculo ni de negocio.

Según su visión, apenas ocho o 10 jugadoras sostienen el interés global, mientras que la gran mayoría de la audiencia, los patrocinadores y las cadenas de televisión siguen concentrándose en el circuito masculino.

Por su parte, la WTA busca integrarse para beneficiarse de mayores ratings, entradas más caras y una plataforma comercial más fuerte, similar a la que existe en los torneos de Grand Slam.

Sin embargo, el punto de choque es claro: Exige una distribución de premios del 50% para mujeres y 50% para hombres, una propuesta que muchos organizadores consideran financieramente inviable.

La igualdad en el deporte es un objetivo legítimo y necesario, pero la organización de torneos profesionales es —ante todo— un negocio de alto riesgo.

Hoy, los eventos dependen de figuras capaces de atraer patrocinadores, público y televisión, y esa realidad económica pesa más que cualquier discurso político o social.

Las conversaciones entre ATP y WTA continuarán, pero la realidad indica que la unión total está lejos.

Ya existen torneos combinados, como los que pertenecen al Grand Slam y algunos Masters 1000; aun así, las cifras comerciales siguen favoreciendo al circuito masculino.

Mientras tanto, el circuito europeo sobre canchas de arcilla comienza a tomar protagonismo, con la atención centrada en figuras como Carlos Alcaraz y Jannik Sinner, así como Aryna Sabalenka y Elena Rybakina, además de una nueva generación de jóvenes del viejo continente que promete sacudir el orden establecido.

Por otro lado, inicia hoy el Mexico City Open, torneo que tiene ya varios años de celebrarse con éxito en el Centro Deportivo Chapultepec.

Este torneo es la cereza del pastel de los Challengers ATP que se están organizando en nuestro país, con la visita de muchos tenistas extranjeros, buscando puntuación y premios.

Estos eventos colaboran ampliamente a que los tenistas mexicanos jóvenes obtengan puntuación suficiente para subir al siguiente nivel de torneos y pronto tener figuras como las que hoy son italianas, españolas, francesas y argentinas, entre otros países que producen jugadores al por mayor.

luis@vamosdeportes.com

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