La Administración Federal de Aviación (FAA), agencia de los Estados Unidos que regula la navegación aérea, realizó una auditoria de seguridad de la aviación civil en nuestro país que resultó en bajar a México a la categoría 2, lo que se traduce, entre otras cosas, en la imposibilidad de las compañías mexicanas de adquirir nuevos equipos y de abrir nuevas rutas y, muy probablemente, en el encarecimiento de los boletos.

A Mauricio de Maria y Campos, mexicano ejemplar.

La responsabilidad del cumplimiento de las regulaciones internacionales de seguridad en la aviación civil corresponde en México a la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) que depende de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes. La mayor parte de las observaciones de la FAA van hacia esta agencia: insuficiente número de inspectores para supervisión de vuelos, personal con deficiente capacitación, desactualización de protocolos, entre otras.

Si todas las dependencias del gobierno federal mexicano tuviesen que pasar por auditorías internacionales, mucho me temo que la aviación sería solo la punta del iceberg.

A los recortes del presupuesto y de personal en la mayor parte de las dependencias se suma la sustitución de miles de hombre y mujeres, en la rama técnica - que son los que sabían cómo manejarlas-, por personal de confianza de la 4T, en palabras del presidente, personal con 90% de honestidad y 10% de experiencia.

En vísperas del regreso a clases presenciales más de dos mil escuelas en el país se encuentran inutilizadas por falta de mantenimiento y, lo más grave, por la ola de vandalismo que se desató en los meses de confinamiento. Se cuentan por cientos las escuelas ahora desprovistas de equipo, mobiliario y hasta de los lavabos y las tuberías de los baños, objeto de desfalcos. Educación en la indigencia.

Cada día es más frecuente encontrar oficinas de gobierno cuyos funcionarios y trabajadores no cuentan con computadoras -deben usar las propias -, teléfonos celulares, acceso a Internet y cuentas de zoom para hacer su trabajo. Los registros y las bases de datos se van paulatinamente deteriorando y sustituyendo por trámite manuales. “Los héroes que nos dieron patria lo hicieron sin computadoras”, enfatiza el presidente.

La austeridad ha llegado de manera todavía más violenta a los órganos desconcentrados que, como el INE, deben hacer más con menos. Y qué decir de todas las instancias del poder Judicial, que además de los recortes, deben vivir con los ataques reiterados del jefe del Ejecutivo por no resolver los asuntos a tono con sus expectativas.

No menos grave es el desabasto recurrente de medicamentos por el afán de centralización y por la supuesta lucha, retórica e infructuosa, del combate a la corrupción. Según revelan las encuestas, la corrupción no sólo no ha desaparecido sino que se ha incrementado, prácticamente en todos los ámbitos.

Construir instituciones es un trabajo que lleva décadas. La decisión política y el trabajo legislativo son sólo el comienzo. Sólo el liderazgo técnico y profesional hacen posible esta tarea. La consistencia y la continuidad son condición indispensable para su consolidación. Las instituciones de membrete nada añaden. Son sólo pérdida de tiempo y de recursos.

Las turbulencias que amenazan ahora a la aviación mexicana no son privativas para ese sector. Existen innumerables regulaciones internacionales que obligan a México en materia comercial, aduanal, laboral y ambiental que tampoco se están cumpliendo. ¿Desatención, negligencia, debilidad institucional? ¿todas las anteriores? Cualquiera que sea la razón, las consecuencias son inevitables. Mayores turbulencias se avizoran en el horizonte internacional de México.


lherrera@coppan.com
Mayo 26, 2021

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