La jornada electoral del 6 de junio significó un aliento importante para la democracia mexicana. El interés mostrado y la asistencia a las urnas por parte de la ciudadanía son encomiables. La jornada, con muy contadas excepciones, transcurrió en forma civilizada, con escasas irregularidades y con mínimos brotes de violencia. El mayor reconocimiento debe ir a los ciudadanos y al INE, responsables de la organización e implementación del proceso.

Condición esencial de la democracia son los contrapesos. En este campo también la ganancia fue significativa. En los próximos tres años si el partido en el poder pretende modificar la Constitución, tendrá que negociarlo con las fuerzas políticas de la oposición. Fin del mayoriteo en automático para expedir leyes y emprender reformas constitucionales.

Característica ineludible de una democracia sana es la alternancia en el poder. Lo que sucedió en la Ciudad de México, centro político del país, fue clara muestra de este fenómeno. El otrora Distrito Federal, desde 1997 bastión de la izquierda, el pasado 6 de junio se pintó de otro color: la alianza PAN-PRD-PRI logro el triunfo en 9 de las 16 delegaciones.

Otro punto a favor de la democracia mexicana fue la aceptación de los resultados. Esto es una clara muestra de civilidad e institucionalidad política. Gobiernos, partidos políticos y ciudadanos, aceptaron mayoritariamente los resultados emitidos por la autoridad electoral. Otro gran aliento para nuestra democracia.

Desafortunadamente no todo fue ganancia. La mayor pérdida para la democracia mexicana fue la expansión de la violencia política en los meses previos a la jornada electoral. Cientos de actores políticos fueron amenazados, hostigados, secuestrados o asesinados. Todavía más grave, se tienen identificados varios estados como San Luis Potosí, Sinaloa, Guerrero y Guanajuato, en los que candidatos que lograron el triunfo son parte o le rinden cuentas al crimen organizado. No es un tema menor.

La fisonomía política del país está cambiando. Inicia la segunda parte de la actual administración federal en un nuevo escenario. Hace dos décadas nadie hubiera imaginado una alianza entre PAN, PRI y PRD frente a una cuarta fuerza. En este transcurrir las ideologías tradicionales asociadas a los partidos han perdido fuerza frente a los requerimientos pragmáticos y, la política local, ha asumido un papel protagónico frente a la política nacional.

La participación ciudadana también ha sufrido cambios. La relación entre el Estado e importantes sectores de la sociedad como los empresarios, las organizaciones sociales, los medios de comunicación y las instituciones y actores dedicados a la investigación, el quehacer intelectual y la cultura, se ha deteriorado. Su maltrato ha provocado enojo y decepción frente a la 4T y su líder. Esto ya se reflejó en las urnas.

Adicionalmente, el empobrecimiento y debilitamiento de la mayor parte de las instituciones del Estado, promovido por la 4T, deriva en la ausencia y/o pobreza de resultados, que conforme pasan los días, se seguirá acentuando.

Lo más grave, la pobreza, la desigualdad, la corrupción y la inseguridad, los grandes problemas nacionales en cuya solución la 4T basa su discurso y justifica sus acciones, no sólo no se han corregido, sino que han empeorado. Y en lugar de una sociedad unida e integrada en esta lucha, vemos a un México polarizado, dividido y sin liderazgos articuladores.

La jornada del 6 de junio mostró preocupación e interés de un segmento muy importante de la sociedad mexicana por participar y buscar el cambio por la vía democrática. Sin duda los próximo tres años serán complicados y habrá sorpresas, buenas y malas, en todos los bandos y en todos los planos. Nadie tiene todas consigo. Los planos de la nueva fisonomía política del país están todavía en proceso de diseño.

En paralelo a la recomposición política del país estará la tarea, aún pendiente, del diseño de soluciones con sustento técnico, adecuadas a las condiciones nacionales e internacionales, para efectivamente combatir los grandes problemas nacionales. Mucho por ver y por hacer en los próximos tres años.

lherrera@coppan.com

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