México tiene una oportunidad extraordinaria de aprovechar el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) para que la recuperación de la crisis del COVID sea más rápida que en muchos otros países. Después de la última reunión del Grupo de los Siete (G7) es evidente que hay un enfriamiento entre las principales economías del mundo y China. La administración del Presidente Biden ha sido muy clara en puntualizar las enormes diferencias que existen en temas ideológicos y económicos con el gobierno de aquel país. De hecho, en su audiencia de confirmación, la representante de Comercio de los Estados Unidos, Katherine Tai, lo dijo con claridad "el comercio es como cualquier otra herramienta en nuestra política interior o exterior. Es un medio para crear más esperanza y oportunidades." Declaraciones similares han venido del Primer Ministro Canadiense, Justin Trudeau. En este sentido, no existe un acuerdo comercial regional más importante para los Estados Unidos y Canadá que el T-MEC.

Las cifras son contundentes. Canadá y México son los mercados de exportación más grandes de Estados Unidos: el 23% de las exportaciones de Estados Unidos van a Canadá y México (frente al 5% a China), más del 70% de las exportaciones mexicanas se envían a Estados Unidos y Canadá, y el 62% de las exportaciones canadienses se envían a Estados Unidos y México. El comercio entre los países proporciona insumos clave para el valor agregado de las cadenas de suministro regionales (40 % de valor agregado de EE.UU. frente a 5 por ciento de China). Además, a raíz de esta pandemia, hemos visto la importancia de las cadenas de suministro resilientes, y cómo la competencia con China expone las vulnerabilidades a depender de las cadenas de suministro chinas. Por lo mismo, el gobierno de Biden ha ordenado una revisión de las cadenas de suministro de su país, con el objetivo de disminuir su dependencia de la producción china en insumos críticos. Las cadenas de suministro integradas de América del Norte proporcionan la alternativa más viable a la fabricación china y permitir que algunas industrias críticas muevan la producción más cerca de estos mercados.

Los gobiernos de Estados Unidos, Canadá y México deben utilizar el T-MEC como la columna vertebral de una visión renovada de la competitividad de América del Norte. En nuestro país, es el momento ideal para que nuestro gobierno haga un compromiso decidido y visible para fortalecer la relación económica con nuestros dos socios norteamericanos. En los próximos meses, es imperativo diseñar una estrategia orientada a maximizar nuestro desarrollo económico bajo las ventajas que nos da este tratado. Nuestro enfoque debe estar orientado a garantizar una aplicación efectiva y un alto cumplimiento del acuerdo. Esto requerirá el tiempo y la atención constante de nuestros funcionarios clave. Las relaciones comerciales requieren una atención decidida por parte de los responsables de la formulación de políticas: consultar con los socios, abordar los irritantes antes de que se conviertan en disputas persistentes, idear estrategias para abordar nuevos desafíos compartidos y aprovechar los éxitos que muestren el potencial y ayuden a construir oportunidades para todos los socios. Estamos ante una oportunidad histórica. Debemos aprovecharla.

Director General de Strategy Primus, Presidente del Comité de Difusión de la COPARMEX

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