Y sin embargo, aún hay quien cree que la tierra es plana

Luis Cárdenas

“No hace falta quemar libros si el mundo empieza a llenarse de gente que no lee”

Ray Bradbury

 

Nunca habíamos sabido tanto de nuestra ignorancia, bien lo dijo hace unas semanas Habermas, dibujando en una frase la síntesis de la otra gran pandemia en la humanidad: la decisión, consciente y libre, de optar por no pensar y por no saber.

Una señora grita en el Hospital de las Américas en Ecatepec que el Covid no existe, que los doctores mataron a su hijo y a otros tantos pacientes. Su ira es reflejo, entre muchas otras cosas, de su ignorancia. La señora, que en su comprensible frustración y desesperación, ingresó a un área restringida y contaminada para abrir las bolsas de plástico que contenían cadáveres, ha optado por no saber.

No se trata de un tema de creencias, que son libres, sino de la negación de los hechos, que representan, al final, vivir en la mentira y tomar decisiones basados en la mentira.

Hoy día abundan, por millones, las personas que juran que la tierra es plana y justifican su “creencia” en su libertad de pensamiento, negando los hechos y borrando de un capricho de “libertad” cientos de años en la historia.

Gran parte de la humanidad ha optado por llevar su vida y sus decisiones con base en creencias personalísimas que convierten en verdades absoluta, el principio de Descartes sobre dudar, dudar y dudar se corrompe en el pensamiento del vulgo, en la ciencia de la muchedumbre que prefiere quemar hospitales y culpar de todo al tabú en que el viven.

Podría entenderse el fenómeno si éste se redujera únicamente a sectores marginales de la población, pero no es así.

Hoy, el presidente Trump lidera las teorías conspirativas, dice que el virus fue creado en un laboratorio de Wuhan, en China, con la finalidad de echar a perder su reelección, poco importa que los científicos más destacados en el mundo afirmen, categóricos, que el Covid-19, así como el SARS, el MERS o el H1N1, son producto de la zoonosis, de la mutación, pues, entre animales y humanos y que, de hecho, es más probable que uno de los responsables indirectos apunte al cambio climático que ha obligado la migración de múltiples poblaciones animales donde los ecosistemas no estaban preparados para hacerles frente.

Con la misma arrogancia que Trump sugiere inyectar desinfectantes o utilizar un sistema de luz que mate al virus, también prohíbe el financiamiento de las investigaciones sobre el calentamiento global o veta proyectos de energías limpias porque no van acorde a sus intereses capitalistas… No hablamos de un hombre marginado, sino de uno de los seres más poderosos en planeta.

Sí, la voz de esa señora en Ecatepec es la voz de millones de personas en el mundo que encuentran liderazgos de sobra a la vuelta de la esquina, ellos no están solos.

De Colofón

El escenario optimista comienza a rondar por una baja en el PIB de menos 7%. La fuga de capitales alerta a las autoridades hacendarias y cada vez la opción del endeudamiento se hace más cercana.

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