Suscríbete

Una científica obediente

Luis Cárdenas

Sheinbaum podría llevar la batuta de cómo vacunar en el epicentro de la pandemia, pero el poder es canijo, nadie quiere hacer enfadar al vecino de Palacio Nacional

“¿Qué hora se le antoja que sea, señor presidente?”
Carmelo Suárez III.

En la Ciudad de México, nuestra Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, tiene las credenciales suficientes para poder implementar un sistema de vacunación exitoso, digno ejemplo para el país, sin embargo ¿quién querría enfrentarse a las ocurrencias en el Palacio Nacional y dar al traste con sus aspiraciones presidenciales?

Lo de ayer fue vergonzante, largas filas, esperas de seis horas para adultos mayores que tuvieron que aguantar frío de madrugada y los cambios bruscos de temperatura de la capital al mediodía, solovinos de la nación que se contradecían entre sí con el personal de Salud del gobierno de la CDMX, la toma de fotografía de la credencial de elector de los poquitos vacunados y una toma adicional sin el cubrebocas, la instalación de módulos de vacunación muy cercanos de módulos de pruebas de COVID con la “sana distancia” muerta en el discurso. Un desastre indigno de una de las ciudades más importantes en el planeta.

No sé si, en el fondo, la Jefa de Gobierno aprueba las ocurrencias de su patrón, francamente lo dudo, pero donde manda presidente no gobierna suspiranta.

Es una lástima, el mismo López Obrador ha dado carta abierta para poder adquirir vacunas, cosa imposible en estos días, a los gobiernos de los estados y, de algún modo, también ha sido abierto a que sean los estados los responsables del método.

Sobran los voluntarios supercapacitados que brindarían un servicio informático de primer nivel a la Ciudad de México para poder obtener una cita con día y hora que sustituya la patética cartulina de apellidos por día de la semana, por desgracia, una vez más, no seremos ejemplo de otra cosa más que de la sumisión al poder central.

Aunque lo intenten vender así, lo de ayer no es un éxito sino el espejo de nuestra pequeñez, una metáfora clarita del abuso del poder sobre la ignorancia y la esperanza de la gente.

No me lo tome a mal, celebro las vacunas que han llegado, aunque representen un adarme de lo que necesitamos. Sí, en Estados Unidos vacunan casi a dos millones de personas al día y aquí le cantamos con mariachi a nuestro millón del mes, ajá, no somos primer mundo, lo comprendo, pero uno pensaría que podríamos tener un ranking a la par de Chile, por ejemplo, que se convierte, poco a poco, en el paradigma a seguir en Latinoamérica.

Sheinbaum podría llevar la batuta de cómo se debe vacunar en el epicentro de la pandemia, pero, el poder es canijo, nadie quiere hacer enfadar al vecino de Palacio Nacional.

Entre tanto cálculo político, los suspirantes deberían hacer la ecuación del país que terminarán recibiendo, porque al final podrían convertirse en los líderes de ruinas que tomarán décadas en levantar.

Hoy urgen estadistas. Hoy urgen personas preparadas en el poder. Hoy urgen científicos y científicas ajenos a la parafilia del tapete.

DE COLOFÓN

El apagón de ayer en el norte de la República, dará nuevos bríos a la política contaminante de la Cuarta, pero potenciará aún más el discurso beligerante contra el capital y la inversión privada y, de paso, con algún coscorrón al Tío Sam. 

 

@LuisCardenasMX
TEMAS RELACIONADOS
Guardando favorito...

Comentarios