El remedio salió peor que la enfermedad.
Refrán popular
¿Quién asesora a la presidenta para mentirle tan vilmente en su cara?, ¿quién la lleva a cometer un ridículo internacional como el de Ryan Wedding?, ¿quiénes, con acceso a su atención, apuestan a que su narrativa se impondrá no solo en México, sino en el planeta?
Lo de Ryan Wedding es un desastre terrible de comunicación. Resulta lamentable que Claudia Sheinbaum tenga que gastar su enorme capital político defendiendo y justificando contradicciones evidentes.
La presidenta presentó una fotografía falsa, manipulada con Inteligencia Artificial, que mostraba al exprófugo canadiense “entregándose” en la embajada estadounidense de la avenida Reforma, una sede que hoy no opera.
Esa imagen fue enviada profusamente por operadores del gobierno de la República a varios periodistas con la intención de imponer la narrativa de la entrega y con ello evitar siquiera la sospecha de una operación en conjunto entre autoridades mexicanas y norteamericanas.
La Canadian Broadcast Corporation, algo así como la BBC de Canadá, hizo las pruebas pertinentes a la imagen y la comparó incluso con el terreno físico: además de las letras manipuladas en la gorra de Wedding, el lugar no concuerda, en ese lugar hay letreros, hay obra, hay desperfectos y la imagen resultó tan perfecta como manipulada.
Ante el desastre, ¿quién habrá recomendado a Sheinbaum decir que, porque no existe la leyenda IA en una foto, entonces no es IA?, evidenciando un evidente desconocimiento de cómo funcionan las redes sociales.
Y al final, dice Sheinbaum que no quiere entrar en controversias con el FBI. La presidenta afirma que el gobierno se queda con la información que dio el embajador Ronald Johnson: Ryan se entregó voluntariamente y punto final.
Los medios que han dado cobertura al tema, los más importantes del mundo, manejan con firmeza la versión de la captura de Wedding, como lo hace la Fiscal Bondi, el FBI y el abogado del capo.
Wedding se ha declarado no culpable y eso apunta a un juicio que será intensamente estridente para los medios en Estados Unidos y Canadá. ¿Qué hará el gobierno de Sheinbaum cuando se den a conocer los detalles de la operación de su arresto en una corte estadounidense?
Quizá habría sido mejor que Omar García Harfuch tomara esta bala por su jefa. Al final, toda popularidad se acaba y esto parece un desgaste innecesario para la mandataria que debe y necesita mostrar una imagen de firmeza e implacabilidad.
Pero más allá del ridículo galimatías, queda la pregunta de fondo: ¿por qué le tienen tanto miedo a un puñado de radicales rancios que preferirían defender a asesinos narcotraficantes antes que permitir su arresto por autoridades mexicanas y estadounidenses?¿Soberanía nacional? ¿Puede hablarse de soberanía cuando un ciudadano común pierde sus derechos más elementales y su propia dignidad frente al muy patriota narco?
DE COLOFÓN: Samsung ha intentado infructuosamente durante dos años negociar una reducción de su multimillonaria deuda fiscal con el gobierno mexicano. La negociación, nos dicen, se ha empantanado porque la empresa está representada por Liébano Sáenz, exjefe de la Oficina de la Presidencia durante el gobierno de Ernesto Zedillo y crítico feroz de la 4T.
El cabildero se ha reunido con el equipo de Antonio Martínez en el SAT, con la Secretaría de Economía, de Marcelo Ebrard, e incluso con ministros de la Suprema Corte, encabezada por Hugo Aguilar, sin que se alcance acuerdo alguno. Resulta extraño que directivos de Samsung insistan en sostener una gestión sin resultados. En círculos políticos y financieros ya se habla de un acuerdo económico —o, peor aún, de una maniobra para preparar la salida de la empresa del país en beneficio de sus competidores. ¿Será?
@LuisCardenasMX

