País de berrinches o país de futuro

Luis Cárdenas

Parece mala broma decir a EU que son enemigos quienes investigan corrupción

“El futuro no está escrito, porque solo el pueblo puede escribirlo”
Adolfo Suárez.

A nuestro presidente le encanta hacernos ver como una nación pequeñita, rebeldona, algo así como la Venezuela del Norte.

López Obrador se ha convertido en una calca antidemocrática de los peores tipos en la región y, peligrosamente, coloca al país en posiciones complicadas que traerán consecuencias nefastas en el mediano plazo para las generaciones que tendrán (que tendremos) que pagar igual por berrinches, por necedades o por ocurrencias.

Esto de una nota diplomática para Estados Unidos parece una mala broma, ¿anunciarla justo antes de la reunión con Kamala Harris?, ¿decirle a nuestro principal socio comercial que consideramos enemigos, traidores a la patria, a organizaciones que investigan actos de corrupción?, ¿de verdad?, ¿es que tan mal estamos?, ¿tan sensible nos salió la izquierda mexicana?

Parecen, más que defensas de nuestra soberanía, actos desesperados que se traducen en oportunidades perdidas para el desarrollo de nuestro país. No tenemos un gobierno que piense en el futuro, en su lugar tenemos a un gobierno que gira en torno a la figura de un hombre lleno de rencores y que cada día se asemeja más a un Bolsonaro o a un Bukele.

Sí, lo de la nota diplomática avergüenza, máxime cuando el mismo gobierno de López Obrador pide constantemente ayuda “al imperio” para sus proyectos más rocambolescos, pero a eso habrá que juntar las peligrosas contrarreformas, la tentación permanente de expropiación a la iniciativa privada, el ataque a los organismos autónomos y hasta su injerencia directa en otros poderes.

Seamos francos, el mundo nos empieza a ver como un país en vías del totalitarismo y esas historias nunca, jamás terminan bien.

Estas elecciones definirán mucho del futuro inmediato para México, si el presidente se lleva una derrota importante en el Congreso y obtiene menos del 50% de representación en la Cámara de Diputados quizá comprenda el mensaje y atempere los ánimos o quizá se radicalice aún más trabado por el coraje pero, eso sí, con frenos institucionales que dejarán sus intentos en meras rabietas mañaneras.

Pero si las elecciones le dan un respaldo generalizado a su movimiento y termina por hacerse más fuerte, veremos con mucha más rapidez la fuga de capitales que hoy suman, en comparación con el 2020, 11,500 millones de dólares menos que fueron a buscar mejores destinos, veremos una censura directa a la libertad de prensa, a la libertad de reunión y a la libertad de empresa. Veremos un salto al abismo donde todos caeremos.

Nos estamos jugando el proyecto de nación para la próxima década: un país conectado con el mundo y presto a construir futuro o un país confinado y atrapado en narrativas viscerales con réditos de miseria y hambre.

DE COLOFÓN

Eugenia León cantaba en Palacio Nacional mientras cientos de madres buscan a sus hijos entre huesos perdidos en baldíos, otras miles huyen de la violencia en sus casas sin refugios en los cuáles resguardarse y millones más tienen que pagar guarderías privadas o personal porque se resisten a que los “abuelitos” cuiden a los bebés.
Qué bonito es vivir en el mundo de los otros datos. 

@LuisCardenasMX

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