México, con ese bello espíritu bananero

Luis Cárdenas

Ante la crisis global que se avecina, tener oficinas en puntos estratégicos era la mejor idea. Guardar ese dinero, para que termine siendo usado en gasto corriente, es una barrabasada

Cerrar representaciones comerciales nunca terminará por ser un buen mensaje, es como decirle a alguien que, simplemente, no te importa, que prefieres ver hacia nuevos horizontes.

En términos románticos, es como el clásico: no eres tú, soy yo.

El gobierno populista de la Cuarta Transformación, como la mayor parte del populismo mundial, busca un regreso al pasado donde los tiempos eran más simples, donde el comercio se confinaba al interior de las fronteras y el mundo, es decir la hoy aldea global, era un sueño guajiro, utópico e inalcanzable.

La globalización ha traído consecuencias nefastas para el mundo, quizá el calentamiento global por la superproducción y el renacimiento de los discursos xenófobos sean las peores, sin embargo, la misma globalización podría ser la solución, máxime si las problemáticas trascienden de las fronteras y entendemos que los problemas de unos, como la crisis en el Amazonas, son realmente los problemas de todos.

La Cuarta no entiende del globo casi nada más allá de la geometría, su visión es silvestre, cavernícola y anacrónica hasta los límites de la sátira.

Es una buena noticia para los más radicales que insisten en las fronteras insondables… Una muy mala para el desarrollo de México “con” el mundo.

Ante la crisis global que se avecina, tener oficinas abiertas en puntos estratégicos era la mejor idea, guardar ese dinero bajo el colchón para que termine siendo usado, en el mejor escenario, en gasto corriente es una barrabasada.

Pero, son los tiempos de las barrabasadas, habrá que esperar aplausos.

Nunca ha sido buena idea que más de 80% de tu comercio exterior dependa de un solo país. Terminas siendo su esclavo, su más humillante peón.

Tampoco es buena idea cortar de tajo con quien, al final es el amo que te da de comer, en los escenarios del siglo XXI la solución parecía simple, aunque escarpada, exigente de sudores: crear tu industria, tu “propia” industria y buscar mercados en el mundo de a poco a poquito.

Pero no, en plena crisis que obliga a buscar oportunidades hemos decidido cerrar las oportunidades que el mundo presenta.

Vamos, se vale la mentalidad de víctimas que exigen el perdón a la mínima provocación aunque esta termine por ser imaginaria, solo que no habría que esperar resultados de primer mundo cuando se toman decisiones de cuarta.

Vamos, que no es culpa de México, el mundo está en franco retroceso… ¿cuando fuimos líderes de verdad?

DE COLOFÓN.— Neta, ¿son placas de Morelos?.... ¿alguien sabe qué pasó con las famosas pipas?

@LuisCardenasMX

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