Línea 12: Todos culpables

Había fotografías, videos y múltiples reclamos de los ciudadanos que a gritos pedían en las redes sociales que se revisara un tren evidentemente a punto de colapsar

Luis Cárdenas
Nación 10/05/2022 03:00 Actualizada 03:01
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Cuando estás enmedio de las adversidades, es tarde para ser cauto.
—Séneca.

Vaticinó un desastre desde el principio, la idea era buena y políticamente rentable, millones de chilangos podrían reducir sus tiempos de traslado y viajar en un tren de primer mundo, pero la Línea Dorada nació maldita.

A marchas forzadas, y sin apegarse demasiado a un proyecto que terminó por ser muy flexible, terminó construyéndose al aventón y sin mucha supervisión, como una metáfora del país al que no importa demasiado el mañana, pero ese mañana finalmente llegó como una vendetta de soberbias que terminó cobrando una herencia de muertos y heridos.

La revelación de los estudios de la empresa noruega DNV pinta de cuerpo entero la negligencia gubernamental que se reduce al eterno pin pon de las culpas: el proyecto tuvo fallas desde el diseño y construcción en el gobierno de Marcelo Ebrard, la “reparación” que hizo el equipo de Miguel Ángel Mancera fue insuficiente y en la actual administración de Claudia Sheinbaum hubo negligencias en la supervisión y mantenimiento. Todos son culpables.

Hace poco más de un año, en aquel fatídico 3 de mayo cuando todo se derrumbó, hubo un breve silencio de vergüenza en nuestra clase política, pero no duró mucho, aún no terminábamos de vislumbrar el tamaño de la tragedia cuando la grilla floreció.

Primero, Marcelo Ebrard, ya Canciller, ofreció explicaciones e, incluso, se dijo a disposición de las autoridades que, eventualmente, lo requirieran; al final han sido únicamente diez integrantes de su equipo los únicos llevados a tribunales en un proceso por demás desaseado y que parece responder mucho más al interés político de la Jefa de Gobierno que a la búsqueda de la verdad y justicia.

Después, la soberbia de la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, que merece una mención distinguida, algo así como si existiera la intención de “sembrar” su candidatura presidencial bajo la tumba de muertos que sepultan en la narrativa a su rival más fuerte.

“Sembrar”, vaya verbo, porque dice que la empresa que ella misma eligió, DNV, con prestigio internacional, “sembró” evidencias en el tercer reporte que también halló responsabilidad en su gobierno que ha preferido sembrar sospechas, culpas y débiles narrativas que terminan erosionadas entre evidencias contundentes.

Si realmente fueran distintos, podrían aceptar lo evidente: todos son culpables de una u otra manera, tanto por las fallas en la construcción, como por la negligencia en el mantenimiento, ¿es tan difícil aceptarlo?, en el gobierno que ofrece disculpas a la menor provocación, ¿no les convendría hacerlo en este caso?

Había fotografías, videos y múltiples reclamos de los ciudadanos que a gritos pedían en las redes sociales que se revisara un tren evidentemente a punto de colapsar, que se veía pandeado y que avisó, con tiempo de sobra, de la tragedia que se avecinaba.

Pero era más fácil dedicarse a la politiquería… Y parece que lo sigue siendo.

DE COLOFÓN.- El presidente presumió ayer que traerá a médicos cubanos porque en México “nos hacen falta médicos”, sin embargo los médicos mexicanos dicen que lo que hace falta son plazas para que puedan trabajar.
Y todavía faltan 874 días para que termine el sexenio. 

@LuisCardenasMX

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