El escándalo que antecede al escarnio: una pifia por un mal ejemplo que nace de la discusión franca; un lapsus, un desliz que se vuelve meme.

Se analizaba la Acción de Inconstitucionalidad 154/2021, pro-movida por un grupo de legisladores locales de Chihuahua. El centro del debate era si la Fiscalía Especializada en Atención a Mujeres Víctimas del Delito por Razones de Género, en ese estado, debía atender también a “la familia” de la víctima, o si debía mantener su enfoque exclusivo en mujeres para no perder su especialización.

La ministra María Estela Ríos González argumentó que la violencia contra la mujer afecta a todo el núcleo familiar y que no debería haber distinción. Y fue justo en ese contexto, el de definir el alcance de la “familia”, donde soltó el ejemplo del proceso in vitro.

De inmediato estallaron las redes con las clásicas burlas y denuestos, con los memes y las ridiculizaciones: con lo de siempre, con lo normal.

La ministra Ríos dio un pésimo ejemplo en su intervención, pero si se amplía el contexto es bastante entendible: si hay violencia contra una mujer, eso le afecta a la familia de esa mujer; es parte integral de la violencia sufrida por la víctima.

Quizá, en vez de usar “in vitro”, pudo haber usado algo así como un nacido “por generación espontánea”, un “ente ajeno”, cualquier otra figura metafórica, pero le pegó a un tema que hizo estallar la indignación.

El debate de los “in vitro” y las nuevas formas de familia, o las técnicas de reproducción asistida, no tienen nada que ver con lo que se discutía.

Hay algo más profundo: la Fiscalía Especializada en Atención a Mujeres Víctimas del Delito por Razones de Género atiende hoy también a la familia de las víctimas gracias a que pasó una reforma a finales de 2021, y eso fue un triunfo de la gobernadora Maru Campos y de su partido, el PAN, en Chihuahua.

La discusión que intentaba anular la reforma en la Corte parece que tenía más un sesgo político y electoral que de protección a las víctimas.

Al final, el proyecto del ministro Arístides Guerrero, Chicharrón, no obtuvo los votos suficientes para anular la reforma de la gobernadora Campos.

Ríos González terminó en la hoguera digital de la cancelación con la inquisición de la funa y lo peor (o lo mejor para algunos) el tema de fondo no le importó a casi nadie.

DE COLOFÓN. Adán Augusto López se parece mucho a Tomás Yarrington, un gobernador que pudo ser presidente de la República con nexos inconfesables con la mafia.

Veremos si terminan igual.

@LuisCardenasMX

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