El Presidente no confía en sus ministros

Luis Cárdenas

No le creo a nuestro presidente cuando dice que la reforma será letra muerta sin el ministro Zaldívar

“No confiar en nadie es neurótica torpeza”
Juvenal.

Nuestro presidente puede caer en la locura de desconfiar hasta de su propia sombra, parece que ya no confía en nadie ni en nada que no sea él mismo. López Obrador no ha sido nunca ejemplo de conciliación, pero hoy cruza el límite; sus posturas, cada vez más radicales, representan un gran peligro ya no solo para su legado histórico sino, por desgracia, para la democracia de todos.

El presidente cuenta hoy con tres de once ministros en la Corte, las ministras Ana Margarita Ríos Farjat y Yasmín Esquivel, así como el ministro Juan Luis González Alcántara, deben su puesto a la 4T.

Para el siguiente año, además, es casi un hecho que, dado que el periodo del ministro José Fernando Franco llega a su fin, el presidente tendrá en la palma de su mano entonces a cuatro de once perfiles.

Empero, para López Obrador ninguno de ellos podría igualar el trabajo del presidente Arturo Zaldívar Lelo de Larrea porque sin él toda la reforma del poder judicial, toda, es, simplemente, letra muerta.

Quizá tenga razón, pero con ello el presidente estaría traicionando aquella máxima de que es necesario, en el ejercicio público, 90% de honestidad y solo 10% de capacidad.

A ver, nadie, hasta hoy, puede dudar de la honestidad de Zaldívar, cierto, pero tampoco es cuestionable su amplia capacidad como uno de los grandes jurisconsultos de México y eso, se quiera o no, es fruto de años de trabajo y estudio, es fruto de algo que López Obrador aborrece: el dominio de la técnica.

No le creo a nuestro presidente cuando dice que la reforma será letra muerta sin el ministro Zaldívar, claramente entre los otros diez ministros sobran personas preparadísimas y honestas que aman a México, pero tampoco creo que detrás de la reforma exista una conspiración.

De entrada, Zaldívar no es un hombre electo por el pueblo, si bien existe una probable violación al mandato constitucional de 4 años al frente de la Corte, el tema parece más bien técnico, tanto que podría aceptar excepciones, pensemos que algo similar estuvo a punto de ocurrir durante el periodo de Peña Nieto cuando el Dr. Raúl Cervantes pudo haberse convertido, con pase automático, en el primer Fiscal General del país.

Al final no pasó. Al final la presión de la sociedad civil ganó. Al final triunfó la democracia.

Hoy, el río está demasiado revuelto, es el costo del estilo particular de López Obrador: lo que podría ser una compleja discusión técnica se vuelve una teoría, legítima, de conspiración de poder.

Como sea, queda claro que el presidente no confía en nadie, ni en sus ministros.

Debe ser porque confía en la técnica de Zaldívar, ojalá también confiara en la técnica sobre la lealtad de cientos de profesionistas a los que vetó del sistema.

¿O será que el presidente confía más en la lealtad de Zaldívar?

DE COLOFÓN

Y en el México real: un joven de 17 años intentó ingresar armas de alto poder a Six Flags, marzo fue el mes más violento para las mujeres con más de 90 feminicidios y en Sonora hallaron un horno crematorio clandestino, pero ¿a quién le importa? 

@LuisCardenasMX

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