Desabasto de gas, ¿quién se imaginaba algo así?

Luis Cárdenas

El precio del gas, por desgracia, no puede controlarse vía capricho, su cotización depende de varios factores

 “Todo necio confunde valor y precio” 

Antonio Machado. 

El sello de la casa, la distinción de la 4T, parece ser el desastre que viene siempre como resultado de sus ocurrencias. 

Querían luchar contra el huachicol y no lograron absolutamente nada, por el contrario, sigue existiendo el robo de gasolina, la distribución vía camioncitos fue un riesgo que pudo terminar en tragedia y, además, provocaron desabasto. Un desastre. 

Querían acabar con la corrupción, nunca probada, de las empresas farmacéuticas en la venta de medicinas y terminó, también, en desabasto. 

Más o menos en desastre también acabará el capricho de fortalecer a Pemex y a la CFE a costa de recursos urgentes y necesarios, el aeropuerto de Santa Lucía y la inoperabilidad de sus conectividades; el tren maya, que será una carísima caricatura de un sueño; Dos Bocas, que saldrá mucho más caro y mucho más inútil… Y sí, también en desastre acabará el sexenio de López Obrador. 

Desabasto, desabasto, desabasto. Desastre. El sello de la casa, pues. 

Nuestro presidente, un hombre pequeño, populista de manual, quiere gobernar por decreto a la realidad, un estadista se adapta a las circunstancias, pero un necio quiere que las circunstancias se adapten a él. 

El precio del gas, por desgracia, no puede controlarse vía capricho, su cotización depende de una cantidad enorme de factores internacionales y nacionales, incluyendo los impuestos o subsidios al energético. No puede llegar un presidente a su mañanera, por más amado e impoluto que sea, y ordenar que los precios bajen… Bueno, sí puede, pero la cosa terminará en desastre. 
El paro de labores de los gaseros no viene orquestado por los monopolios que controlan el mercado (en eso debería enfocar sus baterías el gobierno, en crear más competencia y no en convertirse en monopolio), el problema es que la 4T, paradójicamente, al querer beneficiar a los pobres, nunca previó que los primeros afectados al controlar el precio del gas serían, justamente, los más pobres de la industria. 

El señor gasero, ese que grita por la calle chocando cilindros y que luego los carga para llevarlos a nuestro hogar se ha quedado sin posibilidad de comisión, sin “ganancia” real, debido al bajón de precio de un día para otro. 

El asunto será complejo para resolver y el paro, si se alarga, podría generar pérdidas severas para nuestra vapuleada economía. 

Esa necia realidad, carajo. 

DE COLOFÓN.- Ahora también serán señalados los medios de comunicación que, a juicio de Palacio Nacional, informen con datos correctos, pero “exageren”... Qué sensible traen la piel, ¿no necesitarán Vitacilina? 

Nos leemos el próximo martes 17 de agosto, iré a reflexionar sobre mi mala entraña por unos días. 
 

@LuisCardenasMX

 

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