Colonia Del Valle, ¡tribu de fifís!

Luis Cárdenas

Las escuelas deberían estar llenas de conformistas que sean felices con poquito, que piensen en el prójimo antes que en ellos. ¿A poco se votó por eso?

“Son tiempos de canallas”

Andrés Manuel López Obrador

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Esos perversos aspiracionistas lo hicieron de nuevo, con sus miradas de soslayo y aires conservadores han invocado la furia de nuestro Tlatoani, le han molestado enviándole a un pueblo bueno y sabio confundido que, injustamente, le reclama apoyos después de la tragedia. Todo es culpa de esa clase media, la chamba sería más sencilla si no existiera la Colonia del Valle…

Así de apocado resultó nuestro líder, en una mañanera sin más sentido que el de la polarización, López Obrador arremetió contra los vecinos de la Colonia del Valle en la Ciudad de México y frente a un auditorio ¡poblano! (es la 4T, los absurdos sobran) parió una gran epifanía: ¡son 10 o 20 millones de personas con pensamiento conservador!, dijo.

Tristemente, sus palabras confirman el hecho de que vivimos bajo el gobierno de un hombre resentido e intolerante que comienza a fabricar un enemigo peligroso: AMLO detesta, aborrece y quiere desaparecer a la clase media.

En sus cálculos, el presidente debe pensar que, para continuar con su “transformación” de país, no necesita de los millones de mexicanos que aspiran a vivir mejor, que quieren más de un par de zapatos y más de un par de vehículos y más de un par de propiedades legítimamente ganados bajo la cultura del esfuerzo.

En sus cálculos, pues, todo aquel que no es solovino sobra y estorba, el país sería mejor bajo la homogeneidad de su pensamiento, las escuelas deberían estar llenas de conformistas que sean felices con poquito, que piensen en el prójimo antes que ellos mismos, que entierren el individualismo junto a sus sueños de superación… ¡Qué miedo!, ¿a poco se votó por eso?

López Obrador se sabe muy solo, la mirada desorbitada, arrebujada en frustración y rabia frente al pueblo que le dio un portazo el fin de semana y le gritó en su cara el reclamo de la falta de apoyos parece que refleja el trauma que le llegó de sopetón: ya no es todo el pueblo bueno y sabio el que lo quiere, ya no es un luchador social, ahora le toca dejar la borrachera y empezar a servir los tragos. La realidad lo ha abofeteado.

Por desgracia, México no eligió a un estadista sino a un resentido, el futuro pinta mal, radicalizado con la espada desenvainada contra la clase media, educada y aspiracionista. Serán unos largos años de aquí al 2024.

DE COLOFÓN.- Panorama desolador: en promedio, un profesionista titulado apenas alcanzaría un sueldo de entre $3,500 y $8,000 mensuales. El presidente utilizará esa frustración a su favor, ¿ven como no vale la pena aspirar?, ¿ven como la técnica y la ciencia no dejan nada bueno? 

@LuisCardenasMX
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