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Bye, Romo

Luis Cárdenas

Romo logró convencer a una buena parte del empresariado de las bondades de la Cuarta. Se equivocó y el error le costó mucho frente a esa comunidad

“Como empresario tienes que aprender rápidamente que no hay tal cosa como un fracaso”
Richard Branson.

Poncho Romo fue un ácido crítico de López Obrador mucho antes de su transformación a la 4T, el empresario que apostaba al eslogan del “peligro para México” se convirtió en un fiel apóstol del presidente.

Romo logró convencer a una buena parte del empresariado mexicano de las bondades de la Cuarta, de la gobernabilidad que, supuestamente, López Obrador traería al país y de que su discurso más radical se quedaría solo en eso, en palabras que se llevaría el viento.

Se equivocó y el error le costó mucho frente a una comunidad, la dueña del dinero, que valora la confianza como un activo fundamental para cualquier tarea.

Fue Alfonso Romo quien, por ejemplo, llamó en corto a varios empresarios hace algunos meses para garantizarles que la construcción de la cervecera en Baja California, Constellation Brands, no sería cancelada, que la consulta patito saldría a favor de la inversión… Y no.

Sin embargo, la iniciativa privada le debe mucho a Romo, de alguna manera fue una píldora de templanza para una 4T torbellino de destrucción, frenó ocurrencias y tentaciones, como aquella de meterle mano al Banco de México para el “beneficio” de la economía nacional.

Algo sucedió que ya no aguantó más, Poncho Romo sabe bien que las decisiones de su hasta ayer patrón llevarán a México al desastre económico del que nos costará muchos años, quizá hasta una década, arreglar.

Su figura ya se encuentra muy mermada entre varios empresarios que confiaron en él como su hombre, su pieza estratégica, dentro del gobierno y que terminó constantemente desacreditada y desmentida por López Obrador.

¿Se arrepentirá de haber apoyado al presidente?, dudo que diga algo públicamente sobre el tema, en cambio presumirá de su hoy poca cercanía con el gobierno e intentará seguir actuando como enlace de una relación cada vez más estropeada con la comunidad productiva del país.

En marzo de 2017, Romo declaraba sobre el entonces candidato López Obrador: “No digo que él sea un santo, pero sí es un hombre de lo más congruente, nunca se ha peleado con el sector privado”.

Supongo que aquella frase hace estruendo en su memoria frente al gobierno más antagónico al empresariado, con un presidente que acusa al que genere riqueza, sin importar si es o no bien habida, de corrupción.

Como sea, esa flamita de racionalidad se ha extinguido, lo mucho o poco que pudo aportar no será más y, ahora, al oído del presidente llegarán, como siguen llegando, ideas cada vez más y más radicales.

Para Romo comienza otra batalla aún más compleja: volver a ganar la confianza de sus colegas empresarios. Mucha suerte.

DE COLOFÓN

Coincide la salida de Romo con la información de 1 millón de empresas cerradas y la cancelación de suministro de gas para Etileno XXI… ¿Que el último en salir apague la luz? 
 

@LuisCardenasMX
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