Ayotzinapa, la verdad destetada

Luis Cárdenas

“En una época de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario”
George Orwell.

Hay gente tan mala leche que llega a usar la muerte como bandera, gente que decide mamar, mamar y mamar de lástimas, de culpas, sin dar tregua a la razón.

Pasaron ya seis años de la tragedia de Ayotzinapa, de la desaparición y muerte de 43 jóvenes que quisieron secuestrar camiones para organizar la marcha del 2 de octubre de 2015 y se vieron involucrados en una confusión del narco que, en complicidad con las autoridades locales, terminaron con sus vidas y esfumaron sus restos.

Ayotzinapa es, solamente, una de las tantas tragedias que vivimos en el México de sangre e impunidad, jóvenes que hoy día tienen la misma edad que los normalistas son usados para desaparecer cientos, quizá miles, de cuerpos en ácido y no dejar más testimonio que el dolor fantasmal que habitó alguna vez un sitio de torturas… Ayotzinapa, por desgracia, no es el único infierno ni nuestro único recuerdo de la pena.

A pesar de que los vivales de siempre han succionado la ubre, aprovechándose del dolor y de la ignorancia de algunos de los padres de familia, vendiéndoles la idea de que sus hijos quizá estén vivos o de que el gobierno les ayudará de por vida con algunas monedas, no existe, realmente, entre la opinión pública, muchas dudas de lo que realmente aconteció: los estudiantes fueron ejecutados, víctimas de la guerra de todos los días.

En estos complicados días donde el país se cae a pedazos gracias a la 4T, el presidente querrá culpar al ejército, al mismo que tanto ha sometido, y seguramente una autónoma-no-autónoma Fiscalía General de la República solicitará órdenes de aprehensión que serán obsequiadas por jueces en contra de algunos soldados, pobres diablos, a los que se les acusará “de no haber hecho nada”.

Desde el púlpito que llena de vasca la investidura presidencial, se reforzará el mismo estúpido argumento: a los 43 los mató el gobierno de Peña Nieto… ¿Cómo para qué?, ¿será que un día se levanta un presidente con ganas de asesinar estudiantes?, ¿o piensan que esos, justo esos 43, provocarían la revolución que tumbaría los cimientos del sistema robándose unos camiones?, ¿o es que están tan desesperados que les urge una nueva caja china?

La verdad destetada de Ayotzinapa, es la verdad que para de mamar, es la verdad a la que se enfrentan las miles de víctimas a las que no se les brinda ni pequeña porción de la atención que sí se les ha brindado a los normalistas.

La verdad destetada de Ayotzinapa, es la verdad que para de mamar, es la verdad de un país donde pululan las fosas clandestinas, donde los deudos buscan a sus víctimas con un cepillito y una palita entre miles de hectáreas, donde festejan encontrar un pedacito de hueso que, tal vez, sea parte de quién en vida los besó y abrazó.
La verdad destetada de Ayotzinapa, es la verdad que para de mamar, es la verdad donde no hay politiquería y donde pesan los hechos no los argumentos baratos.

La verdad destetada de Ayotzinapa, esa verdad que para de mamar, es que a los 43 los mató el narco, los quemaron, los hicieron polvo igual que ha pasado con cientos de víctimas más. La verdad destetada ahí está: es México.

De Colofón

Neta, ¿Pepe Calzada, ex gobernador priista de Querétaro, se va a Morena?, ¿será un nuevo perdonado?, ¿son rumores, son rumores?

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