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Apelar a la lástima

Luis Cárdenas

Es preocupante que el plan del presidente pase por mamar de las remesas, resulta entonces que no tenemos idea de nuestro desarrollo económico

“Reconocer la pobreza no
deshonra, pero sí no hacer
nada para salir de ella” 
Hesíodo. 

Nuestro presidente se congratula del plan para la recuperación económica ¡de Joe Biden!, parco y sincero, afirmó que “algo” de los 1.9 billones de dólares nos terminará por llegar, supongo que viviremos de lo que el vecino rico nos pueda salpicar. 

La política de la Cuarta Transformación de que cada quien se “rasque con sus uñas” ha sido una puñalada mortal para la mayoría de las pequeñas y medianas empresas, el país ha retrocedido años en su desarrollo y lo peor es que la cuesta aún se antoja sumamente empinada. 

La pobreza laboral en México es cada vez más preocupante, más del 45% de personas que trabajan en la economía formal o informal no pueden comprar una canasta básica, tienen que escoger entre comprar jamón o queso, artículos de menor calidad, leche o agua, menos carne, menos verduras… Más hambre. 
Es preocupante que el plan del presidente pase por mamar de las remesas de nuestros paisanos, resulta entonces que no tenemos idea de nuestro propio desarrollo económico, que la visión de nuestros líderes es vernos como pedigüeños menesterosos, nuestro objetivo es apelar a la lástima, a la limosna y condenarnos a la pobreza. 

Nuestros líderes políticos nos miran pequeños, un pueblo sufrido al que debe de consentirse, una mascota que no puede valerse por sí, un pueblo miserable al que deben entregarse migajas de forma directa para hacerlo dependiente del papá gobierno. 

Se regalan apoyos que se esfuman al instante, recursos que deberían servir para generar empleos sirven, más bien, para multiplicar a los solovinos, a los inútiles cargados de ideología, pero incapaces de pensar. 

Tenemos a los peores líderes en los peores tiempos, la historia será severa en su juicio, aunque cuando eso pase, seguramente, la mayoría estarán muertos. 
Tenemos a un presidente limitado con poder ilimitado, a un hombre que no se deja ayudar, a un luchador social confiado en la simpleza de sus pensamientos y aborrecedor de la técnica y la ciencia. 

Sus datos le dicen que México crecerá 5% durante el 2021, ojalá que tenga razón, pero sus datos se basan en corazonadas, en buenos deseos y en el ímpetu de su desbordado poder, los otros datos dicen que su pueblo está peor que antes, los otros datos dicen que la miseria crece, que la violencia crece, que el descontento crece y que la bomba puede estallar en cualquier momento. 
Nos urgen estadistas y nos sobran payasos. 

Ni modo, ¡sálvese quien pueda! 

De Colofón

No sirvieron de nada los detente, el mantra de no mentir, no robar y no traicionar fue un acto de fe. El coronavirus no respeta fuerza moral. Ojalá que nuestro presidente aprenda algo de esto. 
 

@LuisCardenasMX
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