Museo Federico Silva Escultura Contemporánea, San Luis Potosí

Museo Federico Silva Escultura Contemporánea, San Luis Potosí
20/09/2019
06:00
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Son las seis de la mañana, está todavía oscuro y van llegando Luis Ignacio Sáinz y Ted, mi hijo, para irnos a San Luis Potosí en automóvil, hay que empezar temprano por el tráfico terrible que hay siempre para salir de la Ciudad de México. Tomamos el periférico desde las Lomas de Chapultepec y ya para las ocho de la mañana vamos en el libramiento para San Miguel de Allende y San Luis Potosí antes de llegar a Querétaro, no son más de las nueve cuarenta y cinco y estamos entrando a San Luis Potosí.

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¡Cuán cambiado está el paisaje de entrada a San Luis Potosí! Desde chicos veníamos de vacaciones y nos quedábamos en el Motel Cactus del tío Ángel del lado regiomontano de mi papá. El tiempo no pasa en balde y en este caso pasó para mejorar, se ve dinero y prosperidad, negocios, hoteles, comercios, industrias y todo antes de llegar a la capital del Estado.

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La primera parada es en el Museo del Ferrocarril Jesús García Corona “El héroe de Nacozari”, donde pretendemos hacer la presentación del libro de fotografías de Ildefonso Acevedo sobre Ferrocarriles Mexicanos a partir de su privatización o desincorporación con textos de Luis Ignacio Sáinz, se llama Los Olvidados y trata precisamente del ferrocarril, pero más bien de la decadencia del mismo en México en los últimos sexenios. La presentación la pensamos hacer el 25 de octubre próximo, una vez sorteados todos los temas del ISBN y lo más importante que es la impresión.

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Hacemos la visita al museo, son las 10:30 de la mañana y para nuestra sorpresa está vacío, nos parece que debería estar lleno de visitas de colegios con niños gritando, jugando, jalándose, empujándose, admirando la máquina locomotora conservada en el patio, los vagones todavía en sus andenes como si aguardaran la señal para iniciar sus recorridos… pero no… está vacío, estamos en el área principal de lo que fue la estación y nos encontramos con dos murales en lo alto que fueron encargados en 1943 por el Sindicato de Ferrocarrileros al artista Fernando Leal (1896-1964), colaborador cercanísimo de Diego Rivera, uno con el título La era de las máquinas y el otro bautizado El triunfo de la locomotora, está la taquilla de venta de boletos y la sala de espera para dirigirse a Tampico, Monterrey, Ciudad de México… es en este espacio donde vamos a hacer la presentación del libro y mostrar las fotografías.

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Termina la visita, salimos caminando y nos dirigimos al centro de la ciudad, la temperatura espectacular, el cielo azul, radiante, visitamos el templo de Nuestra Señora del Carmen que nos queda de paso rumbo a la casa donde vamos a ver una colección que quieren que se subaste. La visita a la iglesia carmelita merecería una columna completa para comentar la maravilla de arquitectura, la fachada, las bancas y el interior del mismo, sobresaliendo el retablo de los Siete Príncipes o Arcángeles que hace las veces de portada y quicio al camarín de la Virgen, la estancia calificada por el sabio de Francisco de la Maza como la estancia más ultrabarroca de nuestro patrimonio. Seguimos nuestro itinerario para ir al examen de la colección.

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Llegamos y nos encontramos en la puerta de la casa, un palacete, que se encuentra en el centro de San Luis, donde vemos la colección de pinturas, muebles y otros mil y un objetos, y después de tomar lo que nuestro anfitrión llamó un light brunch salimos, hicimos una escala en la Catedral, magnífica y continuamos el recorrido peatonal al Museo Federico Silva Escultura Contemporánea, destacadísimo creador que justo el día del Grito de Independencia cumplió 96 años y en activo.Ted y yo no teníamos mucha idea a dónde nos llevaba nuestro amigo y consejero Luis Ignacio Sáinz y nos encontramos de pronto con un museo muy importante a nivel internacional.

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UN POCO DE HISTORIA
Es el año 2000 y el escultor Federico Silva se encuentra en una sala de espera del aeropuerto de la Ciudad de México aguardando un vuelo que ya está retrasado para llegar a Madrid, él, Federico Silva vuela a Madrid porque van a develar una escultura monumental de su autoría en Ciudad Real en España. En el mismo vuelo viaja también el entonces gobernador de San Luis Potosí, Fernando Silva Nieto. Al estar el vuelo demorado comienzan a platicar sin conocerse previamente y hacen una relación que llevará a Federico Silva, que NO es oriundo de San Luis Potosí, a tener un museo con su nombre en SLP, que exhibe su obra y está dedicado a la escultura donde se han realizado montajes importantísimos de creaciones de diferentes artistas y épocas.

Lo fabuloso de este encuentro es que se forma este MUSEO, con mayúsculas, que podría estar en París, Berlín, Londres y que se tiene en San Luis Potosí en un espacio que fue una escuela, pero no cualquier escuela si no de las Escuelas Modelo que se construyeron en la época de Porfirio Díaz y que se tenían en las cabeceras de los estados para recibir 150 niños y 150 niñas, estamos hablando de 1904, la escuela fue concebida por Antonio M. Anza y construida por Octavio Cabrera Hernández.

Ésta la transforman en el museo y el plantel educativo lo mudan a otro espacio (la verdad, esto solo pasa en México), ya cuando se hace el cambio los niños de la escuela entregan las llaves del ahora museo al propio Federico Silva.

En nuestra visita, el museo tiene solo obra del acervo de Federico Silva que no es muy conocido en el círculo de compradores y coleccionistas; es más bien un artista que lo conocen sus colegas, sus obras son de tamaños monumentales, más para obra pública y la que se encuentra en el recinto es de concreto, varilla, acero de formas muy rectas y muy definidas, con aglomerados de piedra y fragmentos metálicos, de colores de los materiales que se utilizan pero de una gran calidad e imaginación, en lo personal me gustaron mucho todas las obras, sobretodo una llamada el Murciélago (1986; recinto) que tiene modernidad, pero con elementos prehispánicos.

El museo cuenta con varias salas de exposición y una gran sala en el primer piso junto con otros espacios para exhibiciones temporales donde han expuesto escultura de Ángela Gurría, Kiyoto Ota, Juan Soriano, Manuel Felguérez, Irma Palacios, Paloma Torres, Mathias Goeritz, Ivonne Domenge, Águeda Lozano, Manuel Marín, entre tantos otros, además de exhibiciones de escultura prehispánica de la Huasteca.

También cuenta con una biblioteca especializada en escultura, con más de 3,100 títulos, donada por los herederos de Lily Kassner tras su fallecimiento. Ted y yo quedamos muy contentos de conocer este espacio fenomenal dedicado a la tridimensión en México y que como dije líneas más arriba, podría estar en cualquier ciudad importante del mundo. Está manejado impecablemente por Enrique Villa Ramírez quien nos obsequió muy generosamente algunos de los catálogos de exhibiciones anteriores que son importantes para cualquier coleccionista y amante de la escultura y nos entregó la invitación para la siguiente muestra que abre el 20 de septiembre (para hoy que se esté publicando esta columna) con el nombre de Archipiélago II con obras de Ángela Gurría, Marina Láscaris, María José Lavín y Luz Zaga.

Es un orgullo ver este museo, lo bien puesto que está, las magníficas instalaciones y el manejo impecable de la obra. Muy recomendable hacer el viaje de la Ciudad de México o de donde sea para conocerlo y recorrerlo.