Mercado más grande del mundo de segundas manos de barcos

Luis C. López Morton Z.

¿Alguna vez se ha puesto a pensar qué pasa con los grandes barcos petroleros, cargueros y cruceros cuando ya no son rentables para sus propietarios? No se me había ocurrido preguntármelo hasta que un amigo arquitecto me consultó que dónde podía comprar objetos viejos o antiguos relacionados con navíos y el mar para un proyecto de playa que estaba por concluir.

En muchos puertos encontramos tiendas de antigüedades que venden cartas marinas, mapas, brújulas, sextantes, navíos clásicos y modernos a escala, anclas, banderas de señales y países, libros sobre viajes, aventuras y anécdotas de marinos y una buena cantidad de objetos decorativos sobre la vida en el mar.

Pero buscando para ayudar a mi amigo me encontré con el mercado más grande del mundo en esta materia; se localiza sobre la costa occidental de la India, en la Playa de Alang, Golfo de Khambhat. En seis millas se distribuyen docenas de tiendas de segunda mano con objetos grandes, pequeños, viejos y muy viejos que van de lo banal a lo esotérico, es la costa de Gujarat ­–con una extensión de 1600 kilómetros, la más larga de India­– donde arriban los buques-tanques petroleros, cargueros de contenedores o cruceros de pasajeros para ser desguazados por trabajadores con sopletes, cortadoras de gas y martillos y reciclar todas sus partes y componentes, en especial los de fierro.

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Es en esta playa donde terminan su vida útil todos estos navíos, que atracan o encallan en la playa con la marea alta donde son cortados por un grupo nutrido de trabajadores. Los contenidos se ofertan en una subasta silenciosa entre los negociantes que fijan su postura por escrito, el ganador retirará los contenidos para detallarlos a otros comerciantes especializados.

Así se encuentran puertas de madera, vajillas, cristalería, ventiladores, sofás, sillas, mesas, juegos de té, mapas del mundo, barcos a escala, tableros de dardos, ropa de cama, relojes de pared, equipos de navegación, entre otras segundas manos que son muy buscadas por su calidad, además de cadenas, poleas, motores, boyas, focos, bocinas, televisiones, cuerdas, anclas, herramientas, lavadoras, secadoras, rótulos de señalización en todos los idiomas (No Fumar, Escalera, Seguridad Primero), gabinetes de primeros auxilios, botes salvavidas, compresores, grúas.

Este tipo de astilleros se mudaron a principios de los años ochenta a India, Pakistán y Bangladesh por la reglamentación más flexible de sus gobiernos, originalmente el desmantelamiento se hacía en Europa y Estados Unidos, pero por el costo de la mano de obra y las regulaciones ambientales, se acabaron cambiando a estas latitudes de gran tradición marítima; no podríamos olvidar el Tigre de Malasia de Emilio Salgari, el príncipe-pirata Sandokán de Borneo, que surcará estos mares en compañía del portugués Yáñez, el bengalí Tremal-Naik y el maharato Kammammuri.

De 1983 a la fecha se han reciclado más de 8,000 barcos, principalmente de Corea, Japón, Reino Unido, Estados Unidos, Noruega y Singapur. 2011 marcó el récord cuando en la Playa de Alang fueron cortados 414 buques. Toda una proeza, millones de toneladas recicladas.

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Se antoja ir a este peculiarísimo lugar para disfrutar de los barcos en la playa que deben verse impresionantes y de paso comprar objetos de colección. Para quien tenga interés se recomienda ingresar a la página de la Ships Recycling Industry Association donde aparece buena parte de lo que se vende.

 

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