La Invención de la Memoria. Fotografía y Arqueología en México

17/01/2020
06:00
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No pasan de las 10:15 de la mañana y ya hay una fila como de veinte personas delante de nosotros para pagar en la caja de efectivo e ingresar al Museo Nacional de Antropología; la otra hilera también tiene como veinte personas y en esa sólo aceptan tarjetas de crédito, nos enteramos al tomar nuestro lugar en la cola y escuchar la recomendación de un oficial muy amable para que estuviéramos en la fila adecuada, a mí se me olvidó mi tarjeta del INAPAM, por lo que pagué los $80 pesos de la entrada.

El museo abre desde las nueve de la mañana y mucha gente aprovecha a llegar temprano para visitarlo, por eso las colas; nosotros venimos especialmente para ver una exhibición temporal que abrió el 21 de noviembre y estará expuesta hasta el 8 de marzo de este 2020.

Se trata de una exposición conformada por 225 documentos, imágenes y libros que muestran cómo la fotografía ayudó a la arqueología en nuestro país. Está curada por Mauricio Maillè, gran conocedor de fotografía, y reúne el acervo principalmente de una parte de la Colección Fotográfica de Ricardo B. Salinas Pliego, Fototeca Nacional del INAH y del Museo Nacional de Antropología, Biblioteca Nacional de Antropología e Historia.

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Las fotografías fueron tomadas durante los siglos XIX y XX por notables artistas de la lente, tanto nacionales como extranjeros, como Désiré Charnay, Teoberto Maler, Yukio Futagawa, Armando Salas Portugal, Alfred Briquet, Marilú Pease, Conde Byron Kuhn de Prorok, Charles B. Waite, Edward Weston, entre otros, y muestran la historia de la arqueología en México, así como el registro de lo que es nuestro patrimonio cultural.

La muestra está dividida en cinco temas, el primero es “Maleza en Ruinas” que nos muestra la evolución de la ciencia arqueológica en el siglo XIX, ya utilizando la fotografía.
El segundo tema es “Develando el Pasado” y este alude al trabajo de campo en materia de excavación arqueológica. Las obras presentadas muestran las excavaciones de las colosales cabezas olmecas, las labores de restauración y de reconstrucción de monumentos realizadas por enormes cuadrillas de peones, así como el hallazgo de los objetos que después fueron expuestos en museos.

El tercero es la “Musa Precolombina” en el que se observa cómo los lugares arqueológicos se convirtieron en modelos perfectos para poner en práctica distintas nociones de composición, lo que permitió el desarrollo de un estilo propio.

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“Cuestión de Escala” es el cuarto tema y aquí los fotógrafos hicieron partícipes a miembros de la comunidad buscando una noción de escala, necesaria para el estudio y el análisis de los edificios.

Y el último tema es “Del Objeto Sagrado a la Obra de Arte”, el cual da testimonio de cómo los objetos comenzaron a ocupar un espacio en la institución museística y del modo en que el Museo Nacional de México, creado en 1825, se convirtió en un espacio de celebración nacional.

En la muestra hay fotografías fabulosas, más de extranjeros que de nacionales, así tenemos a Teoberto Maler (Roma, 1842 - Mérida, 1917), arqueólogo y fotógrafo que vino como soldado de Maximiliano y se quedó en nuestro país después de la caída del Emperador. Visitó Mitla en 1876 y Palenque en 1877. Regresa a Europa para recoger una herencia y vuelve a México para instalarse a vivir en Yucatán, en el pueblo de Ticul; aprende maya y colabora con el Instituto Peabody y la Universidad de Harvard, fue de los primeros en cuidar el patrimonio arqueológico al denunciar los saqueos de piezas prehispánicas.

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Désiré Charnay (1828 - 1915), arqueólogo que conoció a John Lloyd Stephens, quien descubriera Chichen Itzá, también viene a México con las tropas de Maximiliano. Es de los pocos que pide permiso al gobierno mexicano para explorar y enviar lo encontrado al Museo Nacional que, según el acuerdo, podía quedarse con todo o la mayoría, y lo que no quisieran se podía exportar a Francia. Tiene libros muy importantes sobre sus viajes en nuestro país.

Hay un fotógrafo desconocido para mí y en la muestra hay una buena cantidad de sus fotografías, se trata de Yukio Futagawa (1932 - 2013), fotógrafo arquitectónico que funda Global Architectural Publishing Group (1970) y la revista Global Architecture Magazine, además de fotografiar la casa de Luis Barragán en 1947, también visitó las ruinas en el sureste mexicano. Tiene fotografías espléndidas.

Las fotografías de las cabezas colosales Olmecas tomadas por Richard Hewitt Stewart (1902 - 2004) y Francisco Río de la Loza (1856 - 1901), este último responsable de la comisión científica en 1892, son extraordinarias, son de las que más me gustaron junto con la de los arqueólogos con sus cuadrillas de peones, ya sea excavando o fotos de grupo que son parte de la historia de los descubrimientos y hallazgos.

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Interesante conocer a estos exploradores, arqueólogos, fotógrafos, historiadores (sobre todo los del siglo XIX, para mi gusto), cómo fue que llegaron a nuestro país, muchos de ellos vinieron por ímpetu de descubrir, otros por ambición de encontrar algo que los hiciera famosos y ricos; llegaron a lugares totalmente abandonados y territorios inexplorados, que a la larga, mostraron al mundo imágenes de civilizaciones pasadas y abrieron la brecha para que otras generaciones continuaran registrando la evolución del trabajo arqueológico en nuestro país.

Hace un par de meses compré, en una de nuestras subastas, una fotografía en sepia de la pirámide del Sol de Teotihuacán, fotografiada por Hugo Brehme (1882 - 1954); en primer plano aparece un maguey y a lo lejos, entre el paisaje, aparece la pirámide del Sol, la tengo dentro de una vitrina en la biblioteca; también hace tiempo compré una acuarela de un pintor viajero inglés de nombre Walter C. Boodle (1862 - 1914), en la que se representa también la pirámide del Sol y trae la leyenda “Pyramide del Sol-San Juan Teotihuacán, Ap 22”, lo interesante de esta acuarela es que la pirámide sigue cubierta de maleza como se encontraba a finales del XIX y principios del XX, tengo además un óleo sobre tela también de la pirámide del Sol, fechado en 1947, pintado por Guillermo Gómez Mayorga (1887 - 1962), en esta obra vemos a la pirámide más como la conocemos hoy en día.

Constantemente aparecen fotografías de ruinas mexicanas en subastas y en los mercados de pulgas, es un buen tema para coleccionar, hay fotografías desde $3,000 pesos y, dependiendo del estado de conservación y del autor, llegan a valer hasta $100,000 pesos o quizás más; el coleccionarlas nos abre la curiosidad de conocer mucho más de nuestro país.

Mi recomendación es hacer la visita al Museo Nacional de Antropología un día entre semana para evitar tanta gente ya que a las fotografías hay que acercarse para verlas con detalle; en caso de ir en fin de semana, ir muy temprano. Es una pena que no haya un catálogo de la muestra para tener realmente la memoria de la invención de la fotografía arqueológica.