Hockney – Van Gogh: La Alegría de la Naturaleza

Luis C. López Morton Z.

“Siempre he encontrado al mundo bastante hermoso, mirándolo. Solo mirando. Y eso es
algo importante que comparto con Vincent van Gogh: Los dos realmente disfrutamos
mirando al mundo”.
 
David Hockney.
.

“Yo mismo casi no sé qué estación me gusta más; creo que todas ellas, igualmente bien”.

Vincent van Gogh.


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En la página web del Museo de Bellas Artes de Houston (MFAH) reservo mi boleto de entrada (25 dólares) para ver la exhibición de Hockney – Van Gogh, The Joy of Nature abierta al público del 21 de febrero al 20 de junio de este año, el comprobante trae día y hora de entrada con 15 minutos de tolerancia. Estaciono el coche en el edificio Nancy y Rich Kinder, diseño de la firma neoyorquina Steven Holl Architects. Tomo el elevador que me deja a la entrada del túnel de Rombos Naranja, donde flota la escultura que parece levitar y acaso volar: Dragon Reflection (2019-2020) de Ai Weiwei (1957). Llego a un vestíbulo enorme donde se encuentra la taquilla, las paredes están cubiertas de tapices en oro y plata, me cambian el boleto a otra hora pues llegué tarde, debo de estar con 15 minutos de anticipación en la puerta de acceso. Ticket en mano atravieso la obra de Carlos Cruz-Diez (1923-2019) Rainbow Tunnel, debajo de Bissonnet Street. Ingreso y busco otro túnel, este de James Turrell (1943), The Light Inside que conecta con el otro edificio, el recorrido está salpicado de arte: esculturas africanas, una pared con una composición abstracta de Carmen Herrera, nacida en La Habana en 1915 (cumplió 105 años en mayo del 2020): una cerámica azul y blanca de Persia y de más allá, subo la escalera eléctrica y por fin arribo a la exposición Hockney – Van Gogh: The Joy of Nature.

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50 obras de David Hockney (1937) que van desde cuadernillos, sketches, litografías, pinturas monumentales, acuarelas, videos y dibujos en iPad, así como diez pinturas de Vincent van Gogh (1853-1890) que se pierden fácilmente con las vibrantes y deslumbrantes obras del inglés, con una paleta de colores sicodélicos contra los templados cobaltos y azules tenues de Van Gogh. Por ejemplo, La Llegada de la Primavera en Woldgate, Este de Yorkshire pintada por Hockney en 2011 en 32 óleos sobre tela (91.4 x 121.9 cm c/u) que colgados en su conjunto tienen una altura de 3.65 x 9.75 m de largo, ocupan todo el muro de una de las galerías. La escala y el color no es lo que une a estos dos artistas, si revisamos los dibujos de Hockney en la exhibición podemos pensar que fueron arrancados de un cuaderno del holandés. Hay un muro en otro salón con una serie de 36 acuarelas (38.7 x 57.2 cm c/u del 2004), Pleno verano: Este de Yorkshire que muestran los campos de trigo, los cúmulos de nubes, las ruedas de paja que semejan los paisajes de la Provence hechos por Van Gogh.

Hockney en una entrevista afirma creer que el enlace principal que guarda con Van Gogh no radica en el color, las pinceladas o los temas, si bien ambos creadores comparten una fascinación por la naturaleza, sino más bien reside en “su claridad de espacio, Van Gogh pudo ver el espacio muy claramente”. En lo personal me gustaron mucho los dibujos realizados en el iPad impresos en papel “pero luego encontré la aplicación de pinceles y comencé a dibujar en el iPhone. Me dio un nuevo tipo de libertad: Podía dibujar en todas partes, inclusive en la cama”, sostiene Hockney de sus experimentos con esta nueva técnica.

En el 2011 creó en este medio la serie La Llegada de la Primavera en Woldgate, Este de Yorkshire; en la muestra encontramos 14 impresos en papel colgados en un muro solamente, edición 4 de 25 de 1.39 x 1.05 cm realizados de enero a mayo. De la misma serie encontramos otros dibujos impresos en cuatro hojas de papel de 1.18 x .88 m montadas en cuatro hojas de Dibond (marca comercial de hojas de soporte de aluminio) que en conjunto miden 2.36 x 1.77 m con colores eléctricos como azules, rosas, verdes. Resulta toda una experiencia ver estas impresiones en vivo, hay que tomar en cuenta que Hockney tiene 83 años, siendo capaz de adoptar las nuevas tecnologías. En una entrevista comenta: “dibujo muchos amaneceres desde una ventana, y no me tenía que levantar por pintura o pinceles o agua o lápices”. Con esta modalidad realizó 70 u 80 dibujos “siempre desde la misma ventana, pero todos los días son diferentes: diferentes colores, no hay dos amaneceres iguales”. Van Gogh hacía lo propio en un mismo paisaje a diferentes horas o estaciones en diversas perspectivas, alcanzando resultados similares. Algunas de las pinturas de la exhibición de Hockney fueron pintadas en plein air (aire libre).

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En 1954, cuando Hockney tenía 16 años vio por primera vez una obra de Van Gogh en Mánchester. Recién había ingresado a la escuela de arte de Bradford: “Era el color lo que recordaba, porque nunca había visto pinturas como esas antes”. “En la escuela de arte solo pintaban obras grises”.

En la última sala de la exhibición encontramos Las Cuatro Estaciones, Bosque de Woldgate de Hockney, son cuatro paredes con cada una de las estaciones del año: Primavera 2011, Verano 2010, Otoño 2010, Invierno 2010, que se muestran en 36 videos digitales sincronizados en 36 monitores de 55 pulgadas armando una pieza continua de 2.05 x 14.5 m, con duración de 4 minutos 21 segundos, filmados con nueve cámaras instaladas en una camioneta Land Rover.

La mayoría de las obras expuestas pertenecen a la colección particular del artista o a su fundación, las de Van Gogh son préstamo del Museo de Ámsterdam, más una de la colección Menil de Houston y otras del Kröller-Müller Museum de Otterlo, Holanda. Esta muestra fue montada en el 2019 en el Museo Van Gogh de Ámsterdam.

Estos artistas son de los mejor cotizados en subastas internacionales, Hockney superó a Jeff Koons como el artista vivo más caro del planeta cuando su pintura Retrato del artista (Piscina con dos personajes) de 1972 alcanzó el año pasado en Christie’s Nueva York los 90.3 millones de dólares (premio de la casa de subasta incluido), mientras la venta en la misma firma en 1990 del Dr. Gachet de Van Gogh logró los 80.5 millones de dólares (premio de la casa de subasta incluido).

Termino feliz y pleno la visita. Decido regresar a flor de tierra para disfrutar el jardín escultórico Lillie and Roy Cullen, diseñado por Isamu Noguchi (1904-1988). Lo que me permite pasar a saludar a Flora, Nude (1910), bronce de Aristide Maillol (1861-1944), además de apreciar los Auguste Rodin (1840-1917), la escultura monumental en acero inoxidable de Anish Kapoor (1954) Cloud Column (Columna nube) y por si fuera poco otras creaciones de Louise Bourgeois (1911-2010), Joan Miró (1893-1983), Henri Matisse (1869-1954), Pietro Consagra (1920-2005), entre otros. El cielo se volvió de plomo, está gris, y comienza a llover.

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