La Argentina de Milei rindió su examen periódico ante el Comité que aplica la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer en Ginebra, Suiza, el 10 de febrero pasado. Había gran expectativa porque desde su llegada al gobierno del país sudamericano, Milei ha instrumentado una serie de medidas que a todas luces implican retrocesos en los derechos de las mujeres. La presencia de la delegación argentina ante las 23 expertas del Comité CEDAW iba a implicar escuchar las razones del por qué el país se está apartando de los estándares internacionales que han venido desarrollándose en favor de la igualdad entre mujeres y hombres desde hace más de cuatro décadas.

Aunque la delegación argentina llevaba a varios funcionarios expertos en el tema, dos personas llevaron la voz cantante y repitieron un guion acorde a la postura de Milei, que implica la objeción política al uso de ciertos conceptos, entre los que se encuentra el género. Esta es una reseña de los principales puntos respecto de la posición de la delegación argentina en el examen periódico:

1) En varias ocasiones señalaron que “las medidas especiales de carácter temporal encaminadas a acelerar de facto la igualdad entre el hombre y la mujer” que prevé el artículo 4º de la Convención, no son necesarias e incluso pueden llegar a perjudicar a la propia mujer. Así explicaron el freno o el retroceso en los avances que habían tenido gobiernos anteriores.

2) En ese contexto, señalaron que no era necesario un Ministerio de la Mujer y justificaron su desaparición a pesar de que el Comité lo ha considerado indispensable para el avance en el tema de la igualdad al atender y remover las desigualdades estructurales, cuya existencia fue puesta en duda por la delegación argentina.

3) En varias ocasiones se objetó la interpretación progresiva que el Comité ha hecho al texto de la Convención y apelaron a una lectura restrictiva y literal de ella.

4) Negaron, en relación con el artículo 5º, la carga negativa que pueden llegar a tener los estereotipos en el ejercicio de los derechos y para la promoción de la igualdad. Por el contrario, en el propio discurso, los integrantes de la delegación los reforzaron.

5) En cuanto al tema de los cuidados, el actual gobierno argentino no ve en ellos responsabilidad estatal ni derechos, sino un deber de solidaridad familiar sin considerar las cargas desproporcionadas que estos tienen para las mujeres.

6) Ante la pregunta sobre la alta presencia de mujeres en el trabajo informal y la brecha salarial significativa, la delegación negó de nuevo desigualdades estructurales y pidió no estigmatizar elecciones personales.

El diálogo se tornó ríspido en distintos momentos, sobre todo cuando las expertas usaron datos aportados por organizaciones de la sociedad civil que estuvieron presentes y que habían enviado información previa de contraste.

En los próximos días se darán a conocer las observaciones finales del Comité CEDAW. Estas serán de la mayor relevancia porque ahí quedarán fijados los puntos donde se advierten riesgos respecto al cumplimiento de los criterios interpretativos del propio Comité. Aunque la mayoría de los países toman las recomendaciones como hoja de ruta, pronto sabremos si Argentina reconducirá algunas de sus acciones o continuará con políticas internas separadas del estándar internacional.

Catedrática de la UNAM @leticia_bonifaz

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