Esta semana, Estados Unidos decía estar negociando para evitar el conflicto bélico con Irán. Era sólo el encubrimiento de un nuevo ataque. En la madrugada del sábado, decidió lanzar misiles a Irán, desde cuatro de sus bases aéreas, en Qatar, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Baréin. La oposición estadounidense ha calificado el ataque de “guerra innecesaria”, “ilegal”, “premeditada”, “catastrófica”, “inconstitucional”. ¿Cómo es que algo así es posible?
Las Naciones Unidas ni siquiera han cumplido un siglo de haber establecido en la Carta de las Naciones Unidas que nuestros pueblos estaban resueltos “a preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra que dos veces durante nuestra vida ha infligido a la Humanidad sufrimientos indecibles, a reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas, a crear condiciones bajo las cuales puedan mantenerse la justicia y el respeto a las obligaciones emanadas de los tratados y de otras fuentes del derecho internacional, a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad”.
En el momento en que la Humanidad empezaba a superar la fase de concentración de la riqueza más insaciable de su historia, emerge una oligarquía rapaz que se apoya en los rasgos más brutales del capitalismo global en un nuevo intento por apoderarse de los recursos naturales que aún subsisten.
Esa élite reivindica una mezcla de las ideologías que han apoyado los momentos más brutales de este capitalismo: supremacismo (fascismo, sionismo, racismo), intervencionismo (golpismo), neoliberalismo. Ya no hay ni tibios intentos de conciliar ideologías legítimas como la democracia o los derechos humanos.
Este capitalismo es simple: se alimenta de la guerra y busca despojar a los pueblos de sus minerales, hidrocarburos, agua. Le estorba la paz y la autodeterminación de los pueblos. Le estorba la democracia. Le estorban los reclamos de vida, libertad, medio ambiente. Le estorba la Humanidad.
Venezuela, Cuba, Irán, constituyen una escalada de destrucción y miseria. Bombardear ciudades, matar civiles, crear miseria, no importa al agresor. La violencia sólo engendra violencia. ¿Dónde están los esfuerzos por detenerla?
Ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación

