Febrero nos convoca a reflexionar profundamente sobre dos pilares esenciales de nuestras sociedades democráticas: la justicia social y la diversidad lingüística. Desde la Embajada de México en Chile, asumimos estas conmemoraciones como un llamado permanente a la acción conjunta y al fortalecimiento de nuestros lazos fraternos. La identidad de nuestros pueblos se nutre de sus lenguas originarias y florece plenamente en sociedades equitativas.

El Día Mundial de la Justicia Social, instaurado globalmente el 20 de febrero, plantea la urgencia ineludible de consolidar alianzas regionales sólidas. Juntos construimos una Latinoamérica equitativa y solidaria a través de la colaboración constante. Mediante los principios rectores de la Política Exterior Feminista de México, potenciamos el impacto del trabajo bilateral con Chile para cerrar las dolorosas brechas de desigualdad estructural. En este camino, visibilizamos acciones concretas de colaboración humanitaria, comunitaria y académica para transformar realidades palpables. La justicia social representa el motor principal para el bienestar colectivo y el desarrollo democrático integral de nuestras sociedades. Las mujeres, los pueblos originarios y las comunidades históricamente postergadas ocupan el centro indiscutible de nuestra agenda diplomática continental.

Avanzar hacia la equidad implica reconocer y valorar nuestras raíces. En este marco, el Día Internacional de la Lengua Materna, que conmemoramos el 21 de febrero, destaca la inmensa vitalidad de las lenguas indígenas. Idiomas milenarios como el náhuatl en México y el mapudungun en Chile constituyen pilares fundamentales de nuestra identidad. Resguardan además nuestra memoria histórica frente a los embates del tiempo. A través de la misión diplomática, impulsamos políticas de protección hacia estas voces originarias mediante una activa cooperación cultural binacional. Proponemos y desarrollamos iniciativas conjuntas para fortalecer la educación bilingüe y garantizar los derechos lingüísticos de todas las comunidades territoriales. Cada palabra pronunciada en lengua indígena guarda una cosmovisión indispensable para proyectar nuestro futuro compartido.

Para este 2026, una de las directrices primordiales de la política exterior mexicana y de nuestro plan de trabajo en la Embajada consiste en relevar de manera protagónica a las mujeres indígenas. Ellas custodian saberes ancestrales y sostienen el tejido social de sus territorios. Construiremos puentes robustos entre ambas naciones para fomentar el intercambio de experiencias y conocimientos en materia de memoria, defensa de las lenguas vivas e intercambio cultural. El quehacer internacional encuentra su mayor sentido al generar herramientas efectivas para emancipar y mejorar la calidad de vida de las personas.

México y Chile avanzan de la mano hacia un horizonte de prosperidad compartida. Al honrar nuestras raíces culturales y defender los derechos fundamentales, cimentamos instituciones verdaderamente representativas. La histórica hermandad entre nuestras naciones demuestra diariamente que el diálogo abierto y la cooperación generan cambios profundos en toda la región.

Desde esta representación diplomática, continuaremos trabajando con absoluta convicción para integrar nuestras agendas. Invitamos a las ciudadanías de México y Chile a sumarse a este esfuerzo por dignificar nuestra herencia común. Seguiremos construyendo una región inclusiva donde todas las voces resuenen con fuerza, los derechos se ejerzan a plenitud y la justicia social guíe cada uno de nuestros pasos.

Embajadora de México en Chile

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