A oídos sordos, pueblo sordo

Laura Manzo

¿Y usted cómo pasó su día de muertos? La magia impulsada en los últimos años, particularmente por la película Coco y la primera escena de Spectre 007, filmada en México, ha logrado que esta celebración genere orgullo hasta en los mexicanos más alejados y reticentes de las tradiciones nacionales. Sin duda el soft power, esta arma blanca que un Estado utiliza para influir en preferencias y comportamientos de diferentes actores a nivel internacional, ha hecho de las suyas también entre los malinchistas. ¿No? ¿Cuántos altares de muertos se ponían en los hogares mexicanos frente a cuántos árboles de Navidad? Haga sus cuentas. Pero todo esto es harina de otro costal, y no de esta columna que publico hoy. Pero tal es la reticencia también de los lectores a enterarse “otra vez” de la violencia que a veces funciona un gancho distinto. 

Mientras el orgullo por el día de muertos penetra más entre nosotros, lo que no termina por entenderse es la gravedad de las mujeres muertas y desaparecidas. Increíble haber visto a través de redes sociales en estos días varios lugares fiestas adornadas con alusiones a los feminicidios. ¿A quién hoy en día esto le parece gracioso, pertinente o siquiera viable, imaginable? ¿Cómo está enviado el mensaje para que termine en esta ocurrencia? ¿O cómo no está enviado el mensaje para que termine en esta ocurrencia? Por ahí algunos se disculparon públicamente, pero vuelvo a preguntar, ¿en qué país viven que no les ha parecido el peor de los disparates colgar bolsas negras como si fueran cuerpos y grafitearlas con leyendas tipo “por zorra”? 

¿En qué país viven que no saben que mientras en 2020 la tasa de delitos en general se redujo más de un 10%, los feminicidios y los crímenes sexuales aumentaron? Y si no conocen el dato, ¿en qué país viven que hacen chiste y fiesta de una de las tragedias más lamentables en la historia de nuestro país? El año pasado terminó con 948 feminicidios y los primeros cinco meses de 2021 no fue mejor, hubo un aumento de 7% con respecto al mismo periodo del año anterior. Mayo tuvo el máximo histórico, 98. El día de ayer Rosa Icela Rodríguez, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, anunció una reducción del 63% en septiembre con respecto a agosto. Además, agregó que Tijuana, Ciudad Juárez, Culiacán y Guadalajara están a la cabeza.

Jugar con los números le dicen. Veamos al cierre de 2021. Las acciones simplemente no están siendo suficientes. Las mujeres siguen siendo violentadas y asesinadas. Los oídos sordos de la sociedad son en realidad los oídos sordos del gobierno. Así como se acusó la apología del narco a través de las series de televisión, así como vemos hoy el disimulo sobre los feminicidios. Nada más que hoy ese disimulo no es ejercido por las plataformas televisivas o las productoras sino por el gobierno. Salir a presumir una cifra mensual, que cambiará por estadísticas históricas de los últimos veinte años, es no hacerse responsable, es engaño y es traición. Desairar la gravedad del asunto ha logrado que el tema se conozca pero que no se entienda. Los oídos sordos del gobierno a las marchas, a las demandas feministas es una traición de la magnitud de cada una de las vidas perdidas. Ningún soft power devolverá a las miles de mujeres a su familias.  
 

Periodista


 

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